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Precios al rojo vivo

En tres meses ya se comió casi todo el objetivo inflacionario del año

El arranque de 2026 dejó un 9,4% acumulado y encendió las alarmas: la inflación va mucho más rápido que lo previsto en el Presupuesto.

En tres meses ya se comió casi todo el objetivo inflacionario del año

Con el 3,4% de marzo sumado al 2,9% de enero y al 2,9% de febrero, la inflación del primer trimestre ya trepó al 9,4%. En apenas tres meses, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) quedó a un paso de consumir casi toda la meta anual que figura en la Ley de Presupuesto 2026, donde se había fijado un 10,1% para todo el año. La distancia entre lo que esperaba el Gobierno y lo que pasa en la calle, a esta altura, ya es enorme.

Cuando el Congreso aprobó ese número, los analistas que releva el Banco Central en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) ya hablaban de un 20,1% para 2026. Y la película siguió empeorando: el último informe del REM, difundido la semana pasada, elevó la proyección a 29,1%, casi el triple de lo que dejó asentado el Presupuesto. Encima, el FMI también movió su cálculo y ahora estima una inflación del 30,4% para este año, muy por encima de su previsión anterior.

La diferencia no es menor porque pega de lleno en las cuentas públicas. Los números votados por el Congreso pierden peso y terminan quedando desfasados, mientras que la gestión diaria pasa a depender de los ajustes que marque el Ministerio de Economía. En ese marco, la cartera que conduce Luis Caputo les pidió a las demás áreas un recorte del 2% en gastos corrientes y de hasta el 20% en gastos de capital. En criollo: apretar todavía más el cinturón.

Al armar el Presupuesto, la mira estaba puesta en el dólar y en el nuevo esquema de bandas cambiarias que empezó el 1° de enero. La idea era que el tipo de cambio se moviera de forma ordenada, pero eso no terminó pasando como se esperaba. El propio Santiago Bausili había dicho que el esquema era "muy consistente con un sendero de baja de la inflación", aunque los hechos fueron por otro lado. El dólar mayorista arrancó el año en $1.469 y hoy está en $1.362, o sea, se atrasó frente a la suba de precios.

La presión inflacionaria vino, sobre todo, por la recomposición de tarifas de servicios públicos como electricidad, agua, transporte, gas y comunicaciones, que venían demoradas en algunos casos. También empujaron con fuerza los precios ligados al turismo durante el verano y, como ya es clásico, los alimentos frescos. Ahora se suma un condimento global que complica más el panorama: la incertidumbre por el precio del petróleo. Desde que arrancó el conflicto en Medio Oriente, los combustibles subieron casi un 23% en la Argentina, con impacto directo en el IPC y también en la logística y el transporte. La discusión entre el Gobierno y las empresas de colectivos del AMBA es apenas la primera muestra de ese efecto que puede seguir golpeando el bolsillo.

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