Caputo aterriza en Washington para intentar asegurar fondos del FMI
El ministro de Economía participará de la cumbre de primavera del Fondo y el Banco Mundial, con una meta central: conseguir la luz verde para liberar US$1.000 millones.
El ministro de Economía, Luis Caputo, llegará este miércoles a Washington para sumarse a las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Pero el viaje no será solo protocolar: el objetivo principal es conseguir la aprobación de la segunda revisión del acuerdo con el organismo. Si eso sale, quedaría habilitado un desembolso por US$1.000 millones.
La agenda de estos días reúne a ministros, banqueros centrales y dirigentes de peso de todo el mundo, aunque el clima internacional estará marcado por la tensión del conflicto bélico entre Estados Unidos e Israel contra Irán. El encuentro se desarrollará entre el lunes 13 y el viernes 18 de abril. En ese escenario, la delegación argentina buscará avanzar a contrarreloj con las conversaciones para destrabar el financiamiento.
La clave pasa por las metas del primer trimestre, sobre todo la acumulación de reservas netas y el sostenimiento del superávit fiscal. El problema es que el país quedó US$11.000 millones por debajo de lo pactado el año pasado en materia de reservas, lo que abre la puerta a que el Gobierno pida un waiver, es decir, una dispensa para seguir adelante sin trabas. Ese punto será central en las charlas con la titular del FMI, Kristalina Georgieva.
Además, Caputo tiene previstas reuniones con Ajay Banga, presidente del Banco Mundial; con Ilan Goldfajn, del BID; y con Sergio Díaz Granados, al frente de la CAF. También participará de la reunión plenaria del Comité de Desarrollo del Banco Mundial, del CMFI y del encuentro de ministros del G20, donde se debatirán temas de economía y educación financiera global.
El funcionario viajará acompañado por su viceministro, José Luis Daza, y por el presidente del Banco Central, Santiago Bausili. La cita con el Fondo llega justo después de que el organismo recortara sus proyecciones para la Argentina: ahora estima un crecimiento del 3,5% para el PBI, medio punto menos que antes, y una inflación del 30,5% para 2026, casi el doble de lo que calculaba seis meses atrás.