Llegó desde Brasil, se metió en la vida cuyana y el mate fue su primera gran sorpresa
Gabriela Manhães aterrizó en San Juan para vivir un intercambio que va mucho más allá del idioma. Entre una familia anfitriona, charlas cotidianas y rondas de mate, empezó a sentirse parte de la provincia.
Gabriela Manhães dejó Brasil y se instaló por un tiempo en San Juan con una idea clara: no quería hacer turismo, sino conocer cómo se vive de verdad en otro país. La joven forma parte de un programa de intercambio de YFU Brasil, que le permitirá recorrer distintas provincias argentinas mientras aprende el idioma y se mete de lleno en la cultura local. "Quería mejorar mi español, pero también entender cómo vive la gente, hacer amistades, conocer desde adentro", contó.
Y ese primer contacto con la vida cuyana llegó rápido. En sus primeras horas en la provincia, lo que más la descolocó no fue un paisaje ni una comida, sino el mate. "Sabía que tomaban mate, pero no imaginaba que era tanto", dijo entre risas. Después vino la prueba obligada y la sorpresa fue todavía mayor. "Me gustó. Y además descubrí que hay distintas formas, como el mate amargo o el tereré". En ese ritual tan nuestro, Gabriela encontró una puerta de entrada a una costumbre que, para muchos argentinos, ya es parte de la rutina.
Pero si hay algo que está marcando su experiencia, es la convivencia con una familia anfitriona. Para ella, ese vínculo es el verdadero corazón del intercambio, porque le permite adaptarse, entender mejor la cultura y sentirse parte del lugar. Entre charlas, comidas y momentos compartidos, la experiencia dejó de ser solo un programa y empezó a convertirse en vida real. Su recorrido recién arranca, con rutas, provincias y nuevas historias por delante. Pero ya hay algo que cambió: en San Juan, Gabriela Manhães empezó a escribir una historia donde el mate también habla de pertenencia.