Rafecas pidió que busquen en todo el mundo a un dirigente iraní
El juez reclamó una alerta roja de Interpol contra Alí Asghar Hejazi, señalado por su presunto vínculo con el atentado de 1994.
En la causa por el atentado a la AMIA, el juez federal Daniel Rafecas movió una pieza fuerte y pidió la captura internacional del dirigente iraní de alto rango Alí Asghar Hejazi. La medida apunta a que se active una alerta roja de Interpol para que quede detenido apenas intente cruzar una frontera o pise un aeropuerto. El magistrado busca, además, llevarlo a declaración indagatoria por su presunta participación en el ataque del 18 de julio de 1994.
La solicitud se dio en el marco de la investigación que encabeza el fiscal Sebastián Basso, quien también pidió cooperación internacional para que Irán colabore con la detención. Hejazi aparece como el último acusado en la causa y, según la pesquisa judicial argentina, habría presidido el llamado Comité Vijeh, un organismo estatal que hace más de 30 años habría reunido información y realizado tareas de inteligencia previas al atentado. En medio de ese cuadro, medios israelíes habían informado el 6 de marzo que el dirigente podría haber muerto en un bombardeo, aunque hasta ahora no hubo confirmación oficial.
Rafecas, por otro lado, rechazó el pedido de Basso para procesar a los diez iraníes y libaneses que ya estaban imputados. El juez explicó que espera una definición de la Cámara Federal de Casación Penal sobre la constitucionalidad de la Ley de Juicio en Ausencia, herramienta con la que se pretende avanzar contra los acusados. Entre ellos figuran Ahmad Vahidi, Alí Fallahijan, Alí Akbar Velayati, Mohsen Rezai, Hadi Soleimanpur, Mohsen Rabbani, Ahmad Reza Asghari y Salman Raouf Salman.
La causa sigue sumando tensión porque los acusados están señalados por homicidio calificado por odio racial o religioso en perjuicio de las 85 víctimas fatales, además de haber provocado un peligro común y las lesiones de al menos 151 personas. Hace dos años, la Argentina ya había reclamado la detención de Ahmad Vahidi a través de Cancillería, al remarcar que varios de los responsables del ataque seguían en funciones de poder. Ahora, con este nuevo pedido de Rafecas, la presión judicial vuelve a ponerse sobre la mesa, en una causa que no deja de sacudir por su peso histórico y por la magnitud de lo que todavía sigue sin cerrarse.