Bajan algunos precios, pero la distancia entre origen y supermercado sigue siendo enorme
En marzo hubo retrocesos en varios valores mayoristas y minoristas, pero la diferencia entre el Mercado Central y las cadenas volvió a mostrar un salto que pega de lleno en el bolsillo. Lechuga y tomate, entre los casos más duros.
El bolsillo argentino sigue mirando de reojo la verdulería, porque aunque en marzo de 2026 aflojaron varios precios, la distancia entre lo que vale la mercadería en origen y lo que termina pagando la gente en la góndola sigue siendo enorme. Según el análisis del Mercado Central de Buenos Aires, las frutas y verduras mantienen un peso fuerte dentro de la canasta básica y cualquier movimiento ahí se siente enseguida en el IPC.
En el canal mayorista, las hortalizas bajaron en promedio un 2,5% respecto de febrero, pero el dato viene con matices. La cebolla subió un 19,5% y la papa un 6,3%, empujadas por el clima y por una demanda externa que achicó la oferta local. Del otro lado, el tomate redondo se desplomó un 25,2% por el ingreso sostenido desde zonas productoras como Mar del Plata y La Plata, mientras que también cayeron la batata (-20,2%), la lechuga (-14,6%) y el zapallo anco (-12,7%).
En frutas, el panorama fue todavía más marcado: el segmento retrocedió un 12,4% en promedio. Bajaron fuerte la manzana (-21,8%) y la naranja (-21,1%), mientras que la banana fue la excepción y trepó un 16,4%, con una oferta más controlada y buena calidad del producto importado desde Bolivia, Brasil y Ecuador.
Pero el sacudón más pesado aparece en las cadenas de supermercados, que concentran el 23,1% de la comercialización de verduras. Allí, los precios corrientes bajaron un 7,6% en marzo, aunque la dispersión entre empresas fue enorme. El tomate mostró una brecha del 33,8%, con Carrefour en el valor más alto y MasOnLine en el más bajo. La papa tampoco se quedó atrás: tuvo una diferencia del 30,4%, con Jumbo como la cadena más cara y Coto como la más económica.
La foto general sigue siendo la misma: entre el Mercado Central y el precio final al consumidor hay un salto que no afloja. En marzo, la brecha promedio de las hortalizas se ubicó en 98,5%, bastante por debajo del 110,9% de febrero, pero igual altísima. Y hay casos que preocupan más todavía: la lechuga llegó a una diferencia del 253,1%, el tomate escaló al 197,4%, el zapallo anco quedó en 99,5% y la batata marcó la menor brecha del mes, con apenas 18,8%.
Con esos números sobre la mesa, el informe proyecta una baja en la inflación de alimentos vinculada a frutas y verduras. Se estima una caída del 2,1% en el segmento de VTL del IPC, una reducción del 12,3% en frutas y un aporte cercano al 0,21% de baja en la división de Alimentos y Bebidas No Alcohólicas. Igual, más allá del alivio momentáneo, la postal sigue siendo dura: el consumidor termina pagando hasta tres veces el valor de origen en productos sensibles como la lechuga y el tomate.