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Operativo caliente en Pocito

Rastrearon un iPhone robado en Pocito y la intervención terminó con un patrullero apedreado

La Policía siguió la señal de un celular robado hasta el barrio Huarpe. Hubo un joven detenido, pero la situación se desmadró cuando vecinos atacaron a piedrazos a los efectivos.

Rastrearon un iPhone robado en Pocito y la intervención terminó con un patrullero apedreado

Una búsqueda por un iPhone robado terminó el domingo a la noche con un cierre bien pesado en Pocito: hubo un detenido, insultos y hasta un patrullero con la luneta destruida por piedrazos, según fuentes policiales consultadas por Telesol Diario. Todo arrancó cuando el Comando Radioeléctrico Sur recibió el aviso de que el teléfono, un iPhone 17 Pro Max, había sido encendido después de un robo ocurrido en calle Lemos y Juan Jufré. Con la geolocalización en mano, los damnificados marcaron el punto exacto y la pista llevó directo al barrio Huarpe.

Con esos datos, los uniformados llegaron cerca de las 23:45 a una casa de la manzana E. En el lugar vieron a dos jóvenes y, en medio del procedimiento, uno de ellos habría tirado un objeto hacia unas malezas, como queriendo sacárselo de encima. La jugada no salió como esperaba: al revisar la zona, los policías encontraron el celular, un iPhone azul con un fondo de pantalla de un caniche vestido de azul. Era el mismo aparato denunciado como robado, de acuerdo con la versión oficial.

El principal apuntado fue Lucas Gonzalo Jaramillo, de 18 años, quien no pudo explicar de dónde había salido el teléfono, detallaron desde la fuerza. En ese momento quedó aprehendido. Pero lo que parecía un operativo resuelto se complicó enseguida: vecinos del lugar empezaron a insultar a los policías y la tensión subió de golpe. En cuestión de segundos, volaron piedras contra los efectivos y una terminó impactando en la luneta de un patrullero, que quedó destruida.

Frente al clima hostil, la Policía decidió retirar el procedimiento y trasladar al detenido a sede policial para resguardar a todos los presentes. La causa quedó en manos de Flagrancia, bajo la carátula de encubrimiento. El celular apareció, sí, pero la noche terminó con un móvil dañado y un barrio convulsionado, de esos episodios que dejan bronca y preocupación en cualquier esquina sanjuanina.

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