Las ventas siguen en rojo y el comercio sanjuanino no logra levantar cabeza
En San Juan, el consumo continúa frenado y los comerciantes miran con cautela lo que pueda pasar hacia fin de año. Desde el sector advierten que la minería aparece como la gran esperanza para mover la rueda.
El comercio de San Juan volvió a cerrar un mes flojo en marzo y la postal no sorprende: las ventas siguen para abajo, tal como marcan los últimos relevamientos de CAME. En los negocios admiten que el consumo está muy quieto y que sostener la persiana abierta se vuelve cada vez más cuesta arriba. La preocupación crece porque, por ahora, no aparece un alivio inmediato.
Carlos Iramaín, referente de la Federación Económica, fue directo al describir la situación: "Está muy difícil la situación realmente". Aun así, dejó una expectativa puesta en la minería, que para el sector podría empezar a mover la aguja hacia los últimos meses del año. "Esperamos que las mineras empiecen a partir de septiembre u octubre, y que eso se empiece a derramar al comercio en noviembre", explicó.
La idea, según detalló, es que el ingreso de nuevos trabajadores al sector minero primero ayude a ordenar deudas y después reactive el consumo en la provincia. "El grueso de toda esta situación va a ser la minería, va a ser la que va a activar la provincia realmente", sostuvo. Mientras tanto, los comerciantes siguen haciendo malabares para aguantar una coyuntura que no da respiro.
El combo es pesado: caen las ventas, pero al mismo tiempo siguen golpeando los costos fijos como alquileres, tarifas, impuestos y salarios. Encima, el avance de las ventas online y la competencia de productos importados meten más presión en un escenario ya complicado. Iramaín reconoció que el comercio digital cambió todo el tablero y que muchos locales están obligados a adaptarse si no quieren quedar afuera.
"Han venido las páginas para quedarse justamente en estos momentos", afirmó, y remarcó que hoy hay que buscar alternativas para seguir vendiendo. También alertó por la competencia de grandes empresas que ofrecen productos al comercio y al mismo tiempo al cliente final por internet, con precios imposibles de igualar para un negocio chico. Por eso, desde la Federación Económica reclaman créditos blandos y tasas razonables, porque un préstamo bancario común, según advirtió, puede empujar al cierre por los intereses altos. En ese marco, estimó que cerca de un 4% de los locales no desaparece, pero sí se reconvierte: se muda, cambia de rubro o apuesta a formatos polirrubro para sobrevivir. Además, pidió que se regularice a quienes trabajan fuera de regla, para competir en condiciones parejas. Sobre el empleo, aseguró que los comerciantes hacen todo lo posible para no despedir personal: "Estamos haciendo acrobacias para sostener a los empleados, porque son la base del negocio".