Perú va a las urnas con 35 candidatos y una pelea que promete segunda vuelta
Keiko Fujimori aparece al frente de las encuestas, pero con un respaldo muy bajo. La campaña quedó atravesada por discursos de mano dura y la definición se encamina a una segunda vuelta.
En un clima de enorme incertidumbre y con la gobernabilidad como principal desafío, Perú elegirá este domingo a su noveno presidente de la última década en unas elecciones generales marcadas por una dispersión inédita: nada menos que 35 candidatos en carrera.
La eterna Keiko Fujimori (Fuerza Popular, derecha tradicional), hija del fallecido dictador Alberto Fujimori, encabezó los últimos sondeos con un apoyo que apenas ronda el 15%. Será su cuarto intento de llegar al poder, después de perder en los balotajes de 2011, 2016 y 2021.
Entre los principales postulantes también figuran el exalcalde de Lima Rafael López Aliaga (Revolución Popular, ultraconservador); el comediante Carlos Álvarez (País para Todos, derecha populista); el dirigente Ricardo Belmont (Partido Cívico Obras, centro); el psicólogo Roberto Sánchez (Juntos por el Perú, izquierda) y Alfonso López Chau (Ahora Nación, centroizquierda).
Para ganar en primera vuelta, el vencedor necesita alcanzar al menos el 50% más uno de los votos. Si eso no ocurre, la pelea se resolverá en segunda vuelta, como ya se anticipa en los análisis previos.
Esta vez, además, se elegirá por primera vez un Parlamento bicameral, con Senado y Cámara de Diputados, tras una reforma constitucional. En total, 27 millones de peruanos están habilitados para votar por un presidente y dos vicepresidentes, que gobernarán durante cinco años; 60 senadores y 130 diputados que integrarán el nuevo Congreso, y cinco representantes ante el Parlamento Andino.
La inseguridad y el avance del sicariato empujaron a los candidatos a endurecer el discurso. Las propuestas de "mano dura" dominaron la campaña, con planteos como la "pena de muerte" impulsada por López Aliaga y la creación de la figura de "jueces encapuchados" propuesta por Fujimori. Ambos proyectos contemplan además el retiro del país de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
La economía quedó en un segundo plano, más allá de las fuertes desigualdades sociales. El PBI creció 3,4% en 2025, uno de los índices más altos de la región, y se espera que este año avance entre 2,7% y 3,2%. La inflación, por su parte, cerró el año pasado en apenas 1,5%.
Pero en la calle el tema es otro: la inseguridad. El país atraviesa una ola inédita de homicidios, con 10,7 asesinatos por cada 100.000 habitantes, frente a 3,7 en la Argentina. La cifra sube año a año y viene acompañada por un crecimiento fuerte de las extorsiones a transportistas y pequeños negocios, de la mano del sicariato. Con ese panorama, todos los postulantes intentan mostrarse más duros que el resto, en una pulseada que promete dejar tela para cortar.