Artemis II volvió "sana y salva" tras una maniobra sobre el Pacífico
La cápsula Orión completó su regreso y cayó en aguas cercanas a California después de una reentrada cargada de tensión. La tripulación cerró una misión histórica que dejó imágenes de alivio y festejo en la NASA.
La misión Artemis II salió airosa de su tramo más bravo y amerizó a menos de 100 kilómetros de la costa de California, Estados Unidos. Los cuatro astronautas completaron así un regreso que mantuvo en vilo a todo el equipo de la NASA y marcó un nuevo récord de velocidad para la humanidad, rozando los 40.000 kilómetros por hora. Fue una travesía de esas que te dejan sin aire hasta el último segundo.
Todo empezó con la reentrada de la cápsula Orión en la atmósfera terrestre, el momento más delicado de la operación. A esa velocidad, el roce con el aire genera una fricción tremenda y envuelve a la nave en una verdadera bola de fuego. Desde ahí no había plan B: no existen sistemas de escape ni margen para improvisar, así que la confianza estaba puesta de lleno en el escudo térmico y en que cada pieza respondiera como debía.
Encima, el ingreso a la atmósfera vino acompañado por un corte de comunicaciones que se extendió por unos seis minutos, tal como lo había previsto la agencia espacial. Ese silencio dejó a todos con el corazón en la mano en el Centro Espacial Johnson, donde la tensión se cortaba con cuchillo. Pero cuando la fase crítica quedó atrás, llegaron los aplausos, los abrazos y la descarga de alivio entre los técnicos y especialistas que seguían cada movimiento de la misión.
Después, el sistema de paracaídas hizo su trabajo y frenó la nave desde casi 40.000 kilómetros por hora hasta apenas 480 km/h. Minutos más tarde, la cápsula tocó el agua y el clásico "Splashdown" se transformó en festejo puro dentro de la NASA. Ahora, tras caer en el océano Pacífico, Orión será recuperada por equipos de rescate y la tripulación será trasladada en helicóptero al buque USS John P. Murtha, donde comenzará la primera evaluación médica.