La familia de Emir explotó tras el operativo en Valle Grande: "No era un perro"
Entre el dolor por la muerte del nene y la tensión por la protesta, sus allegados denunciaron un accionar policial violento y apuntaron contra la decisión judicial. También dijeron que viven con miedo a represalias por hablar.
El viernes se vivieron momentos de altísima tensión en Valle Grande, después de la protesta por la liberación de imputados en la causa por la muerte de Emir Barboza. Hubo corridas, disparos y un clima espeso que dejó al barrio sacudido. En medio de ese escenario, familiares y vecinos volvieron a exigir justicia por el niño asesinado.
En diálogo con Telesol Diario, Ángeles, tía de Emir, descargó toda su bronca por la decisión judicial y por el operativo policial durante la manifestación. "No es un perro, hasta los perritos tienen ley. La jueza no tiene hijo, no tiene nieto, quiero justicia", lanzó, con la voz quebrada. También aseguró que la Policía avanzó sobre los manifestantes con violencia: "La Policía nos sacó a los tiros, llegaron prepotentes, que cortemos la calle en Tribunales", denunció.
Sobre los acusados que recuperaron la libertad, la mujer sostuvo que eran parte del mismo entorno del barrio. "Ellos vivían en el barrio. Después de lo que le pasó a Emir, se fueron", afirmó. Y al recordar al nene, se emocionó: "A Emir lo recuerdo como un niño que no tenía culpa de nada. Tenía toda la vida por delante. ¿Por qué le hicieron eso? Y ahora ellos están con domiciliaria como si nada hubiera pasado".
Otra vecina, que también es familiar, contó que vive con miedo y advirtió que podría sufrir represalias por hablar. "Cuando fue el hecho, esa misma noche, me rompieron mi casa. A eso no lo nombran. A mí no me hicieron declarar", dijo. Luego describió una escena de mucha violencia ocurrida horas antes del crimen: "Fueron como 20 a mi casa, apedrearon, tiraron tiros, se metieron hasta adentro. No les importaba nada. Cuando se vinieron para acá, fue cuando le quitaron la vida a Emir". Además, cuestionó la reacción policial de aquel momento y la comparó con lo que pasó durante la protesta: "La Policía ahí no actuó como ahora".
"Estoy dispuesta a declarar", insistió la mujer, y cerró con una frase durísima sobre los agresores: "Están enfermos". Mientras tanto, en el barrio sigue abierta la herida por la muerte de Emir, con un reclamo de justicia que no afloja y un temor que crece después de las últimas decisiones judiciales.