Se enfría la mesa y la vitivinicultura no logra hacer números
Desde la COVIAR reconocen que se vende menos vino y que la baja de precios no alcanza para cubrir los costos. Mientras tanto, las exportaciones dan un poco de aire y la esperanza queda puesta en 2027.
La vitivinicultura argentina está pasando un momento bravo, con un consumo interno que aflojó fuerte y una rentabilidad que viene en caída. Gustavo Samper, representante de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), puso sobre la mesa la preocupación que hay en el sector. La foto de hoy muestra menos ventas y una necesidad urgente de ajustar precios para no perder mercado. El problema, claro, es que esa maniobra no alcanza para tapar los costos de producción.
"Se está vendiendo menos vino y, para poder sostener el mercado, los precios están más bajos. El problema es que así no se llegan a cubrir los costos", advirtió Samper. La frase resume el golpe que sienten bodegas y productores, sobre todo los pequeños y medianos, que son los que más sufren cuando la cuenta no cierra. En este contexto, la cadena vitivinícola queda atrapada entre la caída del consumo y una estructura de gastos que no da respiro.
Igual, no todo es negro para el sector. Desde la COVIAR señalaron que las exportaciones vienen mostrando señales más alentadoras y eso abre una ventana de alivio. Ese repunte externo todavía no compensa lo que se perdió en el mercado local, pero al menos trae un poco de oxígeno. En esa línea, Samper remarcó que la mirada está puesta en el mediano plazo y que "hay buenas perspectivas hacia adelante, y se espera que el 2027 sea un mejor año para la vitivinicultura".