Los funcionarios de Milei se dieron un fuerte aumento y los números ya generan ruido
Tras meses de salarios pisados, el Gobierno descongeló los haberes y varios cargos de la cúpula libertaria superaron el 100% de suba. Milei y Villarruel, por ahora, siguen al margen de la mejora.
El 2 de enero de 2026, el Gobierno dejó atrás el congelamiento salarial que venía arrastrando para el Gabinete desde que Javier Milei llegó a la Casa Rosada. La decisión alcanzó a la jefatura de Gabinete, ministros, secretarios y subsecretarios, pero no tocó los bolsillos del Presidente ni de la vicepresidenta Victoria Villarruel. En los pasillos oficiales admiten que la medida venía siendo empujada por la pérdida frente a la inflación y por la salida de cuadros jerárquicos que no querían seguir cobrando por debajo del mercado.
Según la información oficial a la que accedió LA NACION, los aumentos fueron muy por encima del 100% en apenas unos meses. Milei sigue cobrando $4.066.018 y Villarruel$3.764.821, sin cambios. En cambio, los ministros pasaron de $3.584.006 en diciembre a $7.129.501 en enero, $7.272.091 en febrero, $7.902.331 en abril y $8.020.866 en mayo. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, cobra lo mismo que un ministro, mientras que secretarios y subsecretarios también quedaron con subas fuertes y escalonadas.
Los secretarios subieron de $3.282.709 a $6.530.145 en enero, $6.660.748 en febrero, $7.238.005 en abril y $7.346.575 en mayo. Los subsecretarios, por su parte, pasaron de $2.981.513 a $5.930.989 en enero, $6.049.609 en febrero, $6.573.902 en abril y $6.672.510 en mayo. En la comparación entre diciembre y mayo, el salto llega al 123%, una cifra que no pasó desapercibida en un gobierno que hizo de la austeridad su bandera principal.
En Balcarce 50 justificaron el movimiento con el argumento de que los sueldos habían quedado atrasados frente a la inflación, después de dos años sin retoques. También remarcaron que el esquema salarial debía ser "adecuado, competitivo y coherente" con las responsabilidades de la gestión. Pero la foto política cambió rápido: primero aparecieron las tensiones por la causa $LIBRA, después la investigación sobre el patrimonio y los viajes de Adorni, y más tarde el ruido por los créditos del Banco Nación que tomaron funcionarios y diputados oficialistas. En ese contexto, el aumento vuelve a quedar bajo la lupa y alimenta una discusión que, en la calle, no pasa inadvertida.
La comparación con otros ingresos también pega fuerte. Hasta marzo, los senadores cobraban $11,6 millones en bruto y los diputados rondaban los $7 millones. Un juez de la Corte Suprema, según la escala vigente desde febrero de 2026, percibe un básico de $9.900.643. Muy lejos de esos montos aparece la remuneración promedio de los trabajadores estables, que en enero de 2026 fue de $1.646.344, mientras que ATE calcula que el promedio de los estatales nacionales ronda los $1.200.000. La diferencia, como se ve, es enorme y deja a la vista una brecha que sigue generando bronca y debate.