Un grupo de chicos frenó a un ladrón y la causa cerró con condena exprés
El sospechoso había robado una billetera en un colectivo y fue retenido por estudiantes hasta que llegó la Policía. Terminó con dos meses de prisión efectiva y declarado reincidente.
El 1 de abril, cerca del mediodía, se vivió una escena que sorprendió a todos en el centro sanjuanino. Un grupo de estudiantes menores de edad logró frenar a un hombre que acababa de cometer un hurto dentro de un colectivo. La intervención fue decisiva para que no escapara y, con el correr de los días, la causa terminara en condena.
Todo ocurrió alrededor de las 12:40, cuando una mujer subió a una unidad de la línea A en Libertador y Rioja, con destino de este a oeste. Mientras viajaba de pie, otra pasajera le advirtió que el hombre que bajaba en Libertador y Catamarca —luego identificado como Ceferino Emanuel Ibañez— le habría sacado pertenencias de la cartera. Al revisar, la damnificada notó que le faltaba la billetera y salió detrás del sospechoso, pidiendo ayuda a la gente que pasaba por la zona.
La persecución terminó en el boulevard de Avenida Libertador, entre Catamarca y Alem, donde varios chicos de edad escolar lo interceptaron y lo retuvieron hasta la llegada de la Policía. Minutos después, personal que patrullaba el sector llegó al lugar y concretó la aprehensión. Más tarde intervino la Unidad de Abordaje Territorial, con el referente Jose Quiroga, y se dio aviso al ayudante fiscal de turno, Gustavo Mendoza, que se presentó en la escena.
Tras interiorizarse del caso, Mendoza se comunicó con la fiscal de turno, Virginia Braca, quien ordenó iniciar el Procedimiento Especial de Flagrancia. Al detenido se le informaron sus derechos, entre ellos guardar silencio y designar defensa, aunque se negó a firmar las actas y dijo que no sabía escribir. Días después, con la intervención del fiscal Cristian Gerarduzzi, la causa avanzó rápido y se cerró con un juicio abreviado. Ibañez recibió dos meses de prisión efectiva, fue declarado reincidente y además se dispuso su prisión preventiva.
El caso llamó la atención no solo por la velocidad con la que se resolvió en Tribunales, sino también por el rol clave de los estudiantes, que evitaron la fuga del acusado en una maniobra tan inesperada como efectiva. En pleno centro, la reacción de esos chicos terminó siendo la pieza que inclinó la balanza para que el ladrón no zafara.