La sesión por Glaciares reaviva la presión opositora sobre el Gobierno
La Cámara de Diputados se prepara para una jornada pesada, con la reforma de la Ley de Glaciares en el centro y varios frentes políticos que la oposición quiere poner sobre la mesa. El caso Adorni, los créditos del Banco Nación y el rechazo a cualquier aventura bélica prometen un debate bien caliente.
La Cámara de Diputados sesiona este miércoles con la reforma de la Ley de Glaciares como tema principal, pero la discusión promete ir mucho más allá. La oposición llega decidida a aprovechar el clima enrarecido que rodea al Gobierno de Javier Milei y a empujar otros asuntos que vienen generando ruido. En el recinto, todo indica que no habrá una jornada tranquila.
Uno de los focos estará puesto en Manuel Adorni, que quedó en el centro de la escena por sus viajes al exterior y por bienes que, según la oposición, no estarían declarados. Los bloques opositores quieren colar pedidos de informes e incluso una interpelación para que dé explicaciones ante la Cámara. También asoma la posibilidad de una moción de censura si las respuestas no convencen, aunque para eso hacen falta números que hoy parecen difíciles de juntar.
El otro tema que hará ruido es el de los créditos hipotecarios del Banco Nación otorgados a funcionarios y diputados de La Libertad Avanza. La situación generó bronca y sospechas por los montos involucrados, que en algunos casos superan los $ 500 millones. Entre los nombres que aparecieron en la polémica figura Sharif Menem, además de otros dirigentes libertarios y funcionarios del área económica. La diputada Mónica Frade incluso presentó una denuncia penal para que se revise si hubo irregularidades.
También habrá lugar para un planteo político de peso: que la Argentina se mantenga al margen de cualquier conflicto bélico internacional. La oposición quiere que el Congreso deje una señal clara después de los dichos de Milei durante su viaje a Estados Unidos, cuando habló de "ganar la guerra". En paralelo, el oficialismo intentará resistir la embestida, mientras el PRO busca marcar distancia sin romper del todo con el Gobierno. Con el recinto abierto, la pulseada promete dejar más de un coletazo en la política nacional.