La reforma de Glaciares acelera en Diputados y el oficialismo se ilusiona con sacarla en tiempo récord
La Libertad Avanza empuja el dictamen para el 7 de abril y apuesta a llevar el proyecto al recinto al día siguiente. En paralelo, la oposición afila la mira sobre Manuel Adorni y no descarta mover ficha antes de fin de mes.
En este 2025, cada semana en el Congreso venía siendo un dolor de cabeza para La Libertad Avanza. Pero después del envión electoral de octubre y de las nuevas alianzas que se acomodaron en el tablero, el oficialismo empezó a respirar distinto. Ahora, en la Casa Rosada ya se ilusionan con meter otro triunfo legislativo: la reforma a la ley de Glaciares podría quedar aprobada esta misma semana.
El proyecto, empujado por provincias aliadas que buscan darle más aire a la actividad minera en sus distritos, pasó por el Senado sin demasiado ruido. En Diputados intentaron ordenar el debate y darle una pátina de legitimidad, por eso aceptaron algunos pedidos de la oposición y habilitaron audiencias públicas. Pero el resultado no les jugó a favor: en apenas dos días se anotó menos del 1% de los 120.000 inscriptos, y de los primeros 175 expositores, 160 no respaldaron el tratamiento. Un dato que dejó al descubierto el fuerte rechazo que despertó la iniciativa.
Lejos de frenar, el oficialismo ya puso fecha y hora: convocó a un plenario para el martes 7 de abril a las 14 y quiere dictaminar allí mismo. La jugada es clara: si todo sale como esperan, llevarían el texto al recinto al día siguiente. En esa instancia incluso podrían aparecer gobernadores que vienen bancando la reforma, como el catamarqueño Raúl Jalil y el sanjuanino Marcelo Orrego, que ya defendieron la propuesta en el Senado. También se mencionan al mendocino Alfredo Cornejo, al santacruceño Claudio Vidal y al pampeano Sergio Ziliotto, aunque este último es el único que se planta de frente contra la iniciativa.
De todos modos, la presencia de los mandatarios provinciales parece más un gesto político que un factor decisivo. En los pasillos del Congreso ya dan por hecho que el oficialismo llega con números para ganar: hablan de un piso de 132 votos, cuando se necesitan 129. En ese lote cuentan al bloque propio, al PRO, a la UCR y a varios provincialistas de Salta, San Juan, Catamarca y Tucumán. Del otro lado se alinean la mayoría de los representantes patagónicos, sectores peronistas y el interbloque Unidos, aunque el rechazo más firme y parejo sigue siendo el del Frente de Izquierda.
Mientras tanto, los sectores que rechazan la reforma ya piensan en la vía judicial, con la mira puesta en antecedentes recientes de fallos contra otras iniciativas del Gobierno. Y en medio de ese clima, la oposición también mueve piezas para incomodar a Manuel Adorni. Aunque el vocero ya avisó que irá a Diputados a dar su informe de gestión el 29 de abril, algunos bloques quieren interpelar antes al jefe de Gabinete, una maniobra que lo obligaría a responder preguntas en un formato mucho más áspero. Para eso podrían impulsar un emplazamiento y forzar la convocatoria. Una jugada arriesgada, sí, pero que les permitiría recuperar algo de protagonismo en un tema que toca una fibra sensible en todo el país.