La ganadería pisa fuerte en Mendoza y ya mueve el tablero productivo
Desde el Gobierno provincial aseguran que el avance ganadero en el sur mendocino no amenaza a la vid, sino que abre nuevas oportunidades para diversificar la economía.
En Mendoza se empieza a notar un cambio de época en varias zonas que históricamente estuvieron ligadas a la vitivinicultura y a la producción hortícola. La ganadería gana terreno en el sudoeste provincial y, de paso, empuja el desarrollo de otras actividades como los cultivos de servicio. La foto productiva, de a poco, va tomando otro color.
Andrés Vavrik, delegado del Ministerio de Producción en la zona Sur, ya había marcado en noviembre pasado que muchos productores se están reconvirtiendo. Según explicó, la rentabilidad y el bajo riesgo hicieron que varios se inclinen por esta alternativa antes que por producciones más tradicionales de la provincia. Días atrás, desde la Asociación Argentina de Angus también remarcaron el crecimiento en la renovación y ampliación de rodeos.
En ese contexto, Rodolfo Vargas Arizu, ministro de Producción de Mendoza, habló con Infocampo y defendió este proceso sin vueltas. Para él, que la ganadería avance sobre parte de la superficie hoy destinada a otros cultivos no representa un problema, sino una oportunidad. Además, sostuvo que los datos económicos duros son positivos y que el tipo de cambio estable ayuda a ordenar el escenario.
El funcionario planteó que la provincia tiene margen para ampliar su matriz productiva y que hay actividades que van a perder peso, mientras otras van a crecer. Entre las grandes chances, mencionó a la ganadería, las pasturas y la semilla híbrida de exportación. También remarcó que Mendoza tiene una tradición hortícola muy fuerte y recordó que gran parte del tomate que se vende en el país sale de esa provincia.
Consultado sobre si la expansión ganadera puede restarle lugar a la vid, Vargas Arizu fue claro: sí, puede quitar superficie, pero eso no lo ve como una amenaza. Al contrario, lo definió como una virtud en un esquema de libertad de mercado, donde cada productor puede elegir qué le conviene más. Y cerró con una mirada de fondo: la vitivinicultura también cambia, porque cambian los gustos, las preferencias y las reglas del juego.