El INTA lanza un plan de retiros voluntarios y proyecta reducir hasta 1.500 puestos
La medida comenzará el 1º de abril y forma parte de una estrategia del Gobierno para achicar la estructura del organismo.
El INTA pondrá en marcha desde el 1º de abril un plan de retiros voluntarios que podría terminar con una reducción de hasta 1.500 puestos de trabajo. La medida ya fue aprobada por el consejo directivo y se enmarca en la estrategia del Gobierno nacional para revisar el funcionamiento de los organismos descentralizados.
Hoy el instituto cuenta con más de 5.700 agentes distribuidos en todo el país. La intención oficial es llevar la planta a un número cercano a los 4.000 trabajadores, lo que implicaría un recorte de aproximadamente 1.500 puestos y una reconfiguración profunda de la estructura operativa.
Según la lógica del ajuste, el objetivo es achicar el gasto público y, al mismo tiempo, replantear los niveles de eficiencia administrativa de una institución que es clave para el desarrollo agropecuario argentino. Pero puertas adentro, el panorama viene cargado de incertidumbre y preocupación.
El programa tendrá una vigencia inicial de 30 días corridos y podrá extenderse por otros 15 días si la adhesión lo requiere. Alcanzará tanto a trabajadores de planta permanente como transitoria bajo el régimen de la Ley 25.164. Para poder sumarse, se exige una antigüedad mínima de tres años y tener menos de 65 años al cierre de marzo.
La decisión será personal y voluntaria, aunque el plazo es acotado y obliga a cada agente a definir rápido su situación. En varias estaciones experimentales y centros regionales ya se siente el impacto de esta movida, con equipos que observan el proceso con cautela y bastante desgaste.
El INTA cumple un rol estratégico en la transferencia de conocimiento, la investigación aplicada y el acompañamiento técnico a productores de todo el territorio nacional. Por eso, una reducción de personal de esta magnitud podría golpear de lleno en el funcionamiento territorial del organismo, sobre todo en zonas donde la presencia estatal es determinante para el desarrollo local.
Las estaciones experimentales y agencias de extensión rural dependen de equipos técnicos especializados, y la salida de perfiles con trayectoria podría afectar líneas de investigación en marcha, programas de extensión ya consolidados y vínculos construidos durante décadas con el entramado productivo.
Mientras tanto, el clima interno sigue tenso. En distintas dependencias hay incertidumbre, cansancio y muchas preguntas sobre lo que viene. Algunos trabajadores analizan adherirse al retiro después de años de servicio; otros prefieren quedarse y bancar los cambios que se vienen.
Con el calendario administrativo corriendo sin pausa, abril aparece como una fecha clave. Allí, cientos de trabajadores deberán resolver su futuro en una institución que durante décadas fue sinónimo de innovación y desarrollo en el agro argentino.