Lo que faltaba: ni una semana de inauguradas y ya vandalizaron las nuevas obras en la Difunta Correa
Las instalaciones habían sido inauguradas recientemente, pero ya presentan roturas por hechos de vandalismo. Desde la Fundación advierten por el costo de las reparaciones y piden mayor compromiso de los visitantes.
Lo que tenía que ser una mejora para miles de personas terminó con un sabor amargo en el paraje Difunta Correa. A pocos días de su habilitación, los nuevos sanitarios aparecieron dañados, con roturas en lavamanos, griferías y otros elementos clave para su funcionamiento. Una bronca enorme para quienes trabajan todos los días en el lugar.
Desde la Fundación que administra el predio expresaron su preocupación por el impacto de estos hechos. Su presidente, Iván Kadi, remarcó que cada arreglo demanda un esfuerzo económico importante y termina afectando los recursos destinados al mantenimiento del santuario. Además, recordó que se trata de espacios pensados para el uso comunitario y para acompañar a los peregrinos que llegan a Vallecito durante todo el año.
El problema se dio en un contexto de gran movimiento de público. Durante el fin de semana, la cantidad de visitantes superó lo previsto y eso generó una fuerte presión sobre la infraestructura, incluidos los estacionamientos y los servicios básicos. El enojo crece porque las instalaciones habían sido renovadas hace muy poco, con estándares modernos y pensadas para mejorar la experiencia de quienes visitan el lugar.
Sin embargo, el deterioro apareció casi enseguida. Ante esta situación, desde la organización ya avanzan con tareas de reparación y analizan reforzar las medidas de control. Entre las opciones que estudian, aparece ampliar la vigilancia en accesos y sectores externos mediante sistemas de monitoreo, ya que por cuestiones legales no es posible instalar cámaras dentro de los sanitarios.
También hicieron un llamado a la responsabilidad de quienes concurren al lugar y pidieron que cualquier acto de daño sea denunciado para poder actuar a tiempo y evitar que se repitan este tipo de hechos. En San Juan, la indignación por lo ocurrido no afloja.