Alerta por una desregulación que podría complicar a los medicamentos genéricos en Argentina
Desde el sector farmacéutico advierten que la ampliación en la protección de patentes podría pegar de lleno en la producción de fármacos más accesibles. En el país, el 90% del consumo corresponde a genéricos.
Una reciente desregulación a nivel nacional encendió las alarmas en el sector farmacéutico argentino, por el posible impacto en la producción de medicamentos genéricos, que hoy representan la gran mayoría del consumo en el país.
Carlos Otto, propietario de farmacia, explicó que la nueva normativa podría trabar la fabricación de estos productos al extender la protección de las patentes originales. "En Argentina hacíamos un biosimilar o genérico en base a una patente ya registrada. Ahora se da protección por más tiempo a esa patente inicial y no permite la fabricación del genérico, que es sensiblemente más económico", señaló.
El planteo es claro: si se limita la producción durante más tiempo, los medicamentos genéricos —clave para que mucha gente pueda seguir tratamientos sin que el bolsillo explote— podrían quedar más relegados. Según Otto, eso impactaría de lleno en los precios y también en la disponibilidad para los pacientes.
Para ponerle nombre al tema, el farmacéutico mencionó el caso de Ozempic, un medicamento muy conocido, cuyo acceso podría verse condicionado bajo este nuevo esquema si se restringe la posibilidad de desarrollar versiones alternativas más económicas.
Desde el Gobierno nacional sostienen que la medida busca fortalecer la competitividad de los laboratorios argentinos en el mercado internacional, con reglas más alineadas a los estándares globales de propiedad intelectual. Pero del otro lado, entidades como la Cámara de Laboratorios Nacionales de Especialidades Medicinales (CLIFA) ya hicieron sentir su preocupación por las posibles consecuencias.
En Argentina, cerca del 90% del consumo de medicamentos corresponde a genéricos, un dato que deja en claro su peso tanto en la economía familiar como en el acceso a la salud. Así, la discusión queda abierta entre impulsar la innovación y cuidar que los remedios sigan siendo accesibles para la gente.