Milei se subió al ring en la Bolsa y defendió su gestión sin hablar de $LIBRA
El presidente se plantó firme en Córdoba y bancó a full su economía. Ni una palabra sobre el caso $LIBRA ni los viajes de Adorni. Prometió que la inflación podría pegar el salto y arrancar de cero en agosto.
En pleno corazón de Córdoba, el presidente Javier Milei se subió al escenario de la Bolsa de Comercio y tiró un discurso bien picante de cerca de 90 minutos, sin mencionar ni por casualidad el caso $LIBRA ni los escándalos de los viajes de Manuel Adorni. A su lado, bien firmes, lo acompañaron la diputada Karina Milei y el polémico Martín Menem, dando la sensación de que la tropa libertaria está más unida que nunca.
Arrancó tirando un palito al socialismo y prometió que esta pulseada económica recién comienza y que la Argentina va a ser «el país más libre del mundo». Con un poquito de autoamor incluido, sostuvo: "Tan mal no nos está yendo, desde que llegamos mejoramos 40 puestos".
El presidente no se anduvo con vueltas y recordó el drama que dejó la gestión anterior: "Íbamos camino a Cuba con escala en Venezuela. Afortunadamente la gente decidió apoyar un programa liberal; hemos decidido torcer esta historia de decadencia". Además, aseguró que la inflación podría arrancar en cero desde agosto, tirando la posta para los que esperan una baja de precios.
El vuelo de Milei a Córdoba fue directo y sin escalas: aterrizó, fue a la Bolsa, agarró el micrófono y, tras su presentación, volvió raudo a Buenos Aires. Todos sus movimientos, una señal clara de que quiere concentrarse en lo suyo, dejando de lado los rumores y líos propios de la política.
El discurso giró en torno a tratar a la Argentina como un negocio rentable: "Si hay inversión, hay crecimiento, más productividad y más empleo. Si estamos en condiciones de crear valor, vamos a estar en condiciones de crecer".
En un tono picante, no ahorró críticas para sus detractores: recordó que un opositor lo tildó de tener "una distorsión mental" y disparó contra otro que dijo que iba a las provincias solo para que le agradezcan, retrucando "No se puede ser tan estúpido: voy yo a las provincias a dar las gracias a las personas que nos acompañan". Además, sin filtro, definió a parte de la oposición como una "horda de vagos" que prefieren hacer quilombo que trabajar.
Para graficar sus ataques, no dudó en llamar "ambientalistas idiotas extremos" a quienes frenan la minería en Chile y advirtió sobre el peligro de mantener "regulaciones cavernícolas" en sectores clave como la energía y el petróleo.
Milei resaltó también los logros de su gestión: bajó la presión fiscal en 2,5 puntos del PBI y, si sigue en el poder, prevé devolver a los argentinos US$500.000 millones. Prometió mantener superávit fiscal y apuntó a la apertura económica: "Conforme al ingreso, deberíamos estar en un coeficiente de apertura del 93%, pero estamos en 28%, estamos casi últimos en el Banco Mundial. Basta del verso de la protección".
En cuanto a valores, dejó clarito que la propiedad privada es sagrada y sostuvo: "Los liberales sabemos que es con el sudor propio; los zurdos creen que es con el sudor ajeno". Y para cerrar, lanzó una crítica a la justicia social tradicional: "Es tratar con desigualdad a las personas... políticamente puede ser brillante, pero moralmente está mal".
Sobre la "batalla cultural", volvió a apuntar contra los socialistas, a quienes les endilgó "haber asesinado a 150 millones de personas" y fracasos en todos los frentes.
Por último, en la cuna del libertarismo cordobés, no faltaron referentes de La Libertad Avanza y el bloque libertario. El mensaje es claro: Córdoba sigue siendo un pilar fuerte para Milei, con miras a que el año que viene sea terreno fértil para su campaña a gobernador, con figuras como Gabriel Bornoroni, Luis Juez y Rodrigo de Loredo afilándose para la batalla política.