Jubilados a la carga: el retorno laboral y la caja del Gobierno al límite para sostener el superávit fiscal
La inflación sigue sin dar tregua y los bolsillos se vacían. Cada vez más jubilados salen a laburar de nuevo, mientras el Gobierno sigue postergando pagos para mantener sus cuentas a flote.
La inflación no afloja y el bolsillo de nuestras familias sigue apretado como nunca. Con los gastos básicos por las nubes, un montón de jubilados decidieron volver al ruedo laboral para llegar a fin de mes. Según los datos que tiró el INDEC, la tasa de actividad en los mayores de 66 años subió un 11% interanual, un reflejo crudo de la realidad que vivimos.
Los números no mienten: la morosidad de las familias pegó un salto en enero y alcanzó su nivel más alto en veinte años. Mientras tanto, el consumo no levanta cabeza, la recaudación se desploma y el Gobierno se ve obligado a seguir pateando para adelante pagos para mantener el superávit fiscal. La preocupación de todos los argentinos está a la vista: la caída del poder adquisitivo y el temor a quedarse sin trabajo dominan la conversación.
Para cerrar con broche de drama: en diciembre desaparecieron 12.339 puestos de trabajo en el sector privado registrado, sumando ya más de 200.000 bajas netas desde que asumió Javier Milei. Si sumamos todos los asalariados registrados, la pérdida llega a 288.815.
En enero, la morosidad familiar subió por decimoquinto mes seguido (+1,3%) y tocó picos inéditos en dos décadas, según el informe de 1816. Esta suba masiva afectó a las 25 entidades bancarias más grandes del país, además de las billeteras virtuales. Para colmo, en febrero la inflación se mantuvo en 2,9%, muy por encima de la pauta salarial del 1% que fijó Luis Caputo hace un año, un número que los expertos juzgan incompatible con mejorar el salario real.
El desplome constante de ingresos en los hogares rompe esquemas y pone a los mayores otra vez en lucha por un laburo. El Instituto Argentina Grande (IAG) detectó que la tasa de actividad entre los mayores de 66 años subió 11% en el último año, describiendo este fenómeno como una "búsqueda de un ingreso laboral supervivencial". El abogado laboralista Juan Manuel Ottaviano explicó: "Cuando las caídas son repetidas y profundas, aparecen trabajadores adicionales mayores, que necesitan seguir trabajando porque los salarios caen y las jubilaciones pierden poder adquisitivo".
El estudio también reveló que la tasa de desempleo encubierto, que incluye trabajos precarios de pocas horas y bajos ingresos, llegó al 13,8%, más del doble del desempleo oficial. Entre los jubilados, esta cifra creció un 34,1% en un año.
El círculo vicioso económico no da respiro: inflación que erosiona el bolsillo, aumento de la morosidad, bancos que suben las tasas y frenan créditos, caída del consumo y recaudación en picada, y un Gobierno que no tiene más remedio que ajustar el gasto.
En febrero, casi todos los rubros del gasto público, salvo el pago de intereses, bajaron en términos reales. Con menos margen para maniobrar, el Gobierno está recurriendo otra vez a "pisar la caja", es decir, postergar los pagos que tiene que hacer el Estado.
Como contó Ámbito esta semana, el Ejecutivo evalúa emitir un bono para regularizar deudas atrasadas con empresas contratistas de Obra Pública. Pero hay más: los exportadores no están recibiendo en tiempo y forma los reintegros que les corresponden. Una firma industrial contó: "Estaban devolviendo todos los meses, pero ni en febrero ni en marzo nos hicieron depósito pese a que hay devoluciones generadas". A esto se suman retrasos en pagos sensibles del área de salud, una situación inédita y alarmante.
El famoso "No hay plata" que popularizó Javier Milei hace dos años empieza a generar cada vez más malestar entre sectores clave del país, mientras el panorama económico se complica y la gente busca cómo darle pelea al destino con lo que tiene.