Confirmado: Cuba y Estados Unidos se sentaron a charlar tras décadas de hielo
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel reveló que ya se dieron los primeros intercambios con la administración de Donald Trump, buscando un espejito de paz después de años de bloqueo. Aunque todavía falta mucho para un arreglo, el gesto es toda una novedad.
Miguel Díaz-Canel, el máximo referente del gobierno cubano, soltó la bomba: están dialogando mano a mano con los yankis después de un montón de años de enfrentamientos y bloqueos. Lo que era mera chusmerío ahora se transforma en realidad palpable en la escena del Caribe.
El propio mandatario explicó que funcionarios de la isla ya tuvieron charlas con representantes de la administración de Donald Trump: "Funcionarios cubanos han sostenido recientemente conversaciones con representantes del gobierno de los Estados Unidos". El principal motor de esta movida es detectar aquellos temas más espinosos para buscar un entendimiento a través del diálogo directo, una novedad para ambos lados.
La agenda que bailan hoy entre Cuba y Estados Unidos tiene tres puntales: primero, hacer un diagnóstico claro de los problemas bilaterales de mayor peso; segundo, hallar soluciones que beneficien a ambas naciones en igualdad de condiciones; y tercero, buscar áreas de seguridad común para asegurar una paz duradera y cortar con la tensa historia de enfrentamientos.
Sin embargo, como en cualquier tango complicado, no todo es color de rosa en La Habana. Díaz-Canel aclaró sin vueltas que "no se ha alcanzado ningún acuerdo todavía" y que esta danza se encuentra apenas en sus primeras estrofas, asegurando que el proceso es "muy sensible, serio y responsable". La piedra en el zapato continúa siendo el bloqueo económico, ese muro que las dos delegaciones buscan derribar pero que todavía no cedió un centímetro.
Antes de cerrar su mensaje, el jefe de Estado cubano dejó bien clarito cuál fue la cartita que enviaron a Washington: la intención de avanzar es real pero nunca a costa del respeto mutuo, la soberanía y la autodeterminación de cada país. En sus palabras, todas las movidas tienen que darse en "bases de igualdad y respeto absoluto a los sistemas políticos".