Un excomisario sanjuanino vuelve al banquillo: juzgan a Gustavo Padilla por presunta maniobra con un auto secuestrado
El exjefe del depósito judicial de 9 de Julio enfrenta un proceso penal por supuestas irregularidades con un Chevrolet Corsa bajo custodia estatal, junto a dos colaboradores.
Este martes arrancó un nuevo capítulo judicial en San Juan, con Gustavo Padilla sentado de nuevo en el banquillo de los acusados. El excomisario está involucrado en una supuesta maniobra turbia relacionada con un vehículo que estaba bajo resguardo judicial en el departamento 9 de Julio. La causa la tramita el juez Víctor Hugo Muñoz Carpino, quien debe definir si Padilla cometió el delito de peculado y otras irregularidades vinculadas con bienes incautados por la Justicia.
La pesquisa se remonta a 2019 y tiene como protagonista un Chevrolet Corsa que fue secuestrado en un procedimiento y quedó guardado en el depósito judicial. Según la Fiscalía, el rodado fue sacado del lugar mediante gestiones poco claras y documentos apócrifos.
Además del excomisario, están acusados Néstor Gómez y Ulises Chirino, señalados como supuestos cómplices que intervinieron en distintas etapas para que la maniobra fuera posible. Inclusive, en su momento se les vinculó con el retiro de autopartes de otro automóvil ya dado de baja, también resguardado en el depósito.
Este proceso se pone más picante cuando recordamos que en 2021 Padilla ya había recibido una condena tras comprobarse que usó una Toyota Hilux incautada para uso personal, y recibió seis meses de prisión en suspenso por abuso de autoridad e incumplimiento de deberes.
La investigación actual está liderada por la fiscal Silvina Gerarduzzi, quien argumenta que cuando Padilla estaba al frente del depósito judicial, tenía acceso directo a los vehículos secuestrados. En agosto de 2019, el excomisario habría contactado a la dueña del Chevrolet Corsa retenido por una infracción, ofreciéndole unos 25 mil pesos para quedarse con el auto.
Para darle una cara legal a semejante transacción, se habría realizado un trámite por escribanía, pero el acusado no contaba con la documentación para retirar el vehículo. La pesquisa señala que usaron un acta con la firma falsificada de un comisario, lo que permitió sacar el Chevrolet del depósito de manera irregular.
El escándalo salió a la luz cuando tanto el jefe policial cuya firma fue falsificada como la dueña del vehículo notaron las inconsistencias y denunciaron el tema. Así comenzó la causa que deriva en este juicio que ahora está en marcha.
Durante las próximas audiencias se espera la declaración de testigos y diversas pruebas para esclarecer este embrollo. La Fiscalía buscará probar la culpa de los señalados, mientras que las defensas intentarán tirar abajo la acusación.