Jubilados en rojo: por líos con prestadores del PAMI, crece la avalancha hacia hospitales públicos
El ministro Amílcar Dobladez alertó que los problemas con prestadores y cortes de crédito en el PAMI obligan a más jubilados a buscar atención en el sistema público sanjuanino.
En San Juan, la salud pública está recibiendo una inusual y preocupante cantidad de pacientes afiliados al PAMI. Según detalló el ministro de Salud, Amílcar Dobladez, los conflictos entre la obra social y algunos prestadores, sumados al corte de crédito en servicios clave, están complicando la atención médica de nuestros viejitos.
"En cuanto al PAMI y a obras sociales sindicales, cada vez se atiende más gente en la salud pública. Actualmente tienen un conflicto que espero que lo puedan arreglar entre hoy y mañana con anestesia en el sanatorio Santa Clara, donde se les ha cortado el crédito", comentó Dobladez, mostrando su esperanza en una pronta solución.
El asunto es que, en muchos casos, no es que se suspenda la atención médica, sino que se interrumpe el crédito que sostiene las prestaciones a través del PAMI. Esto quiere decir que el sanatorio o el afiliado terminan poniendo la guita de su bolsillo, una situación que deja a más de uno en aprietos.
Ante esta falencia, los hospitales públicos de la provincia terminan haciendo de bomberos, absorbiendo a esos pacientes y derivando las prestaciones necesarias. "Atienden las urgencias y el resto de las prestaciones se deriva a Salud Pública", detalló el ministro, subrayando el peso que esto genera en el sistema estatal.
Dobladez no perdió la fe en que el conflicto se resuelva en horas, pero puso el dedo en la llaga al admitir que esta crisis desnuda un problema de fondo: el financiamiento de la salud pública no acompaña el ritmo de la demanda creciente. "Las cápitas no se aumentaron hacia Salud Pública, porque hay un monto fijo. Las órdenes de prestaciones no se pagan, por lo cual es un subsidio que hacen las provincias al PAMI", señaló, dejando en claro la carga que enfrentan las arcas provinciales.
En definitiva, nuestros jubilados la están pasando mal entre manos. Y la salud pública, pacientemente, va tomando la posta, aunque el camino sea cada vez más arduo.