SanCor, entre la lona y el silencio: plantas paradas y más de 1.500 acreedores al acecho
La emblemática lechera argentina enfrenta un terremoto económico: fábricas en pausa, reclamos sindicales que explotan y una montaña de deudas que supera los 140 millones de dólares.
La gigante de la lechería argentina, SanCor, sigue dando vueltas por la lona y cada día parece hundirse un poco más. Las plantas de Balnearia y Devoto en Córdoba, junto a la de San Guillermo en Santa Fe, están paradas sin señal de reactivarse. El motivo: sus socios industriales Elcor SA, Punta del Agua y La Tarantela/Failar cortaron los lazos «a fazón» tras un cruce caliente con el gremio ATILRA.
Según datos que corren entre los pasillos judiciales de Rafaela, ya son 1.506 los acreedores que llaman a cobrar lo que les debe esta unión de cooperativas que supo ser un símbolo nacional. La deuda se eleva hasta casi 140 millones de dólares, entre salarios impagos y montañas de facturas. Para ponerlo en números, casi un 71% de esos reclamos vienen de trabajadores que esperan hace rato una respuesta.
La caída de SanCor no es cosa menor: el pasado mes empezaron a sacar implementos, insumos y hasta los envases de las marcas de terceros de sus plantas paradas, dejando todo en un limbo peligroso. Los operarios no se quedaron quietos y algunos mandaron telegramas intimando a las empresas asociadas para que se hagan cargo de los sueldos impagos.
Para ponerle más leña al fuego, la Cámara de Apelación de Santa Fe acaba de confirmar la intervención judicial del gigante lácteo, poniéndolo bajo un co-gobierno judicial que intenta poner orden en medio de semejante desastre. Son más de 20.000 millones de pesos en deuda laboral y más de 300 pedidos de quiebra que pesan como una losa.
Entre los escándalos, dos expresidentes, José Pablo Gastaldi y Alberto Eduardo Sánchez, están procesados por un presunto lío millonario: la Justicia dice que desviaron al menos 1.600 millones de pesos que debían usarse para pagar aportes a empleados. Y encima, les congelaron bienes por unos 90 millones de pesos.
En un intento de salvar lo que queda, la empresa propuso un plan que incluye la sangría de 304 despidos más, tras haber ajustado casi 370 puestos en los últimos dos años, sin darle pelea a esta hemorragia económica. La historia de SanCor parece una montaña rusa hacia abajo, y el grito entre los pasillos de la lechería es uno solo: ¿hasta cuándo?