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Zafó

Se hacía pasar por psicólogo, armó un certificado trucho y no va preso

Un sanjuanino sin título ni matrícula falsa emitió un certificado para justificar faltas escolares. La Justicia lo procesó pero le dio la chance con tareas comunitarias y una multa de $200.000.

Se hacía pasar por psicólogo, armó un certificado trucho y no va preso

En un verdadero embrollo que agitó la tranquilidad del mundo educativo local, apareció Leandro Emanuel Ruarte, un tipo que se hacía pasar por psicólogo y extendía certificados médicos sin tener ni un papel que lo avalara. El escándalo empezó cuando una mamá, preocupada por la ansiedad de su hija, buscó ayuda recomendada y cayó en las manos de este personaje, que después de una reunión en un café del centro, le envió un certificado digital con firma, sello ¡y hasta una matrícula nacional trucha!

Obviamente, los del colegio olfatearon que algo andaba mal porque la matrícula y el contenido del documento no cerraban. Tras consultar con el Colegio de Psicólogos de San Juan, confirmaron que el tal Ruarte no está matriculado ni autorizado para ejercer. Para coronarla, desde el Ministerio de Educación descubrieron que el tipo no tiene ningún título de psicólogo sino una licenciatura en Ciencias de la Educación, lo que lo deja fuera del circuito de la salud mental.

El jueves pasado, en la audiencia judicial, se le imputó por usurpación de títulos y honores en perjuicio del Estado, pero la Justicia le dio una oportunidad: una suspensión del proceso a prueba por un año, con la condición de que pague $200.000 a modo de reparación simbólica, haga 30 horas de tareas comunitarias en la Municipalidad y no salga de la provincia sin permiso. Además, quedó registrado con antecedentes.

Mientras tanto, el Colegio de Psicólogos no deja pasar la oportunidad para advertirle a la población que nadie puede andar ofreciendo atención ni certificando situaciones sin estar habilitado, y recordó que Ruarte ya había tenido un expediente similar en otra provincia donde le cancelaron la matrícula por las mismas razones.

Este caso volvió a poner sobre la mesa la importancia de chequear bien las credenciales antes de confiar en supuestos profesionales y los riesgos que implica la práctica ilegal en salud mental. La matrícula no es solo un papel: es la garantía que protege a quienes buscan ayuda y evita que historias como ésta terminen enredadas en la Justicia.

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