El fin de una era: se despidió el icónico Patio del Vea
Después de casi 30 años, el emblemático Patio del Vea, primer supermercado con patio de comidas y juegos en San Juan, cerró sus puertas el pasado 17 de febrero dejando un vacío en la comunidad y a 20 familias sin trabajo.
Hay lugares que no son solo paredes y techos, sino que guardan risas, encuentros y tradiciones. Así fue el Patio del Vea para miles de sanjuaninos. A finales de los años 90, cuando la idea de comprar y comer bajo un mismo techo era novedad por estas tierras, el supermercado Vea, parte del gigante CENCOSUD, abrió su patio de comidas y juegos, marcando un antes y un después en la provincia.
Con más de 1.000 metros cuadrados en la esquina de Jujuy y 25 de Mayo, se gestó una historia que atravesó generaciones. Para los pibes de aquellos años, visitar el Patio del Vea era la alegría del fin de semana. Mientras los grandes hacían las compras, los chicos soñaban con el comedor, los cumpleaños con pelotero y compartir la mesa en familia.
Muchos estrenaron su primer laburo ahí, otros se sentaron a almorzar rápido entre trámites o a cenar después del cine. Con el tiempo, ese espacio fue un latido social, escenario de reuniones, despedidas y charlas que se alargaban hasta tarde. Silencioso testigo de historias cotidianas, fue un lugar especial para la comunidad.
Pero el viento cambió. Tras casi 30 años de ser un punto de referencia, la crisis y la transformación en los hábitos de consumo golpearon fuerte. Luego del feriado de carnaval, el Patio del Vea bajó sus persianas para siempre. La decisión afecta a 20 familias, trabajadores del sector gastronómico bajo la empresa Donocca SAS, que no encontraron otra reubicación.
Se rumorea que CENCOSUD planea darle un nuevo destino al espacio, buscando instalar una reconocida cadena de gimnasios. Pero para muchos, ningún emprendimiento podrá llenar el vacío que deja este rincón tan sanjuanino.
Porque más allá de las marcas y negocios, existen sitios que se meten en la memoria colectiva para quedarse. Para miles, el Patio del Vea fue ese espacio donde sucedieron momentos simples pero inolvidables: el helado compartido, la larga mesa de domingo, la emoción intacta de un cumpleaños infantil.
En febrero se apagó la música, se vaciaron las mesas y se extinguieron las luces. Sin embargo, en el corazón sanjuanino, el Patio del Vea seguirá siendo un refugio de vida, risas y reuniones, el lugar donde la cotidianeidad encontró un espacio para festejar.