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"Me persiguen, me quieren matar": la desopilante excusa de un chorro sanjuanino al entrar a robar en una casa

En Chimbas, un ladrón fue sorprendido por una vecina y, tras una insólita justificación, terminó detenido escondido en un descampado. La Justicia le dictó prisión efectiva por reincidente.

"Me persiguen, me quieren matar": la desopilante excusa de un chorro sanjuanino al entrar a robar en una casa

En plena madrugada de un tranquila calle de Chimbas, más precisamente en calle Tucumán 2188, se armó un lío de novela cuando un sujeto intentó robar y terminó con su destino asegurado tras las rejas. El 23 de febrero de 2026, alrededor de las 00:49, el acusado, Nicolás Roberto Brizuela, decidió ingresar a una vivienda escalando un portón de más de dos metros y medio. Pero lo que siguió, lejos de ser un robo común, fue para no creer.

La dueña de casa estaba en la galería viendo su celular, cuando escuchó ruidos sospechosos en el fondo. Al asomarse, se topó con el intruso que no dudó en tirarle una justificación bien creativa: "Me persiguen, me quieren matar". Ni lerdo ni perezoso, tomó la silla reposera donde ella estaba sentada y salió corriendo, pero la vecina que escuchó sus gritos no se quedó quieta y salió a ver qué pasaba.

Al verlo con la silla en la mano, la buena mujer lo encaró. El sujeto, sorprendido, largó la silla y escapó hacia un descampado entre calle Tucumán y la Ruta 40. La policía, alerta por la descripción, desplegó un operativo de rastrillaje y lo atrapó escondido entre la maleza. El fiscal Carlos Rodríguez llevó la investigación y, con juicio abreviado, sentenció a Brizuela a 30 días de prisión efectiva por tentativa de hurto y lo declaró reincidente, con prisión preventiva de por medio.

Así terminó una noche que empezó con ruidos en el fondo de una casa y acabó con otro delincuente privado de la libertad. Una historia que evidencia que en San Juan, la Justicia no afloja y que las excusas para justificar el delito, a veces, no alcanzan ni para salvarse de la policía.

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