Policías se convirtieron en parteros de urgencia en Valle Grande
En plena madruga, dos oficiales asistieron el nacimiento de una bebé en un barrio de Valle Grande, antes de la llegada de la ambulancia. La intervención rápida y la buena onda de la policía salvaron la situación.
A la madrugada del sábado 21, pasada las 4, el barrio Valle Grande fue testigo de un suceso que mezcla tensión y alegría a partes iguales. Dos agentes de la ley, el oficial ayudante Agustín Amarfil y el cabo Fabricio Domínguez, tuvieron que cambiar sus roles habituales y convertirse en parteros improvisados.
Todo comenzó cuando recibieron un llamado al 911 informando que una mujer, Yohana Silva, estaba a punto de dar a luz en la Manzana 17, casa 15. La mujer, con nueve meses de embarazo, mostraba contracciones intensas y seguidas, y el tiempo apretaba.
Rápidos como un rayo, los oficiales coordinaron con la moto policial del cabo Leandro Álvarez para interceptar la ambulancia y acelerar la llegada de la asistencia médica. Pero la espera se hizo larga y la bebé ya asomaba la cabecita.
Fue entonces cuando Amarfil y Domínguez, con las manos listas y el corazón firme, entraron a la casa y asistieron a Yohana en el parto. En tan solo media hora, y con la tensión al mango, lograron que la nueva vida viera la luz, sana y salva.
Minutos después apareció la ambulancia, conducida por el doctor Octavio Posleman, quien inmediatamente verificó el estado de la mamá y la criatura, ordenando su traslado al hospital para los controles que manda la ley.
Conmovido, el oficial Amarfil confesó en Radio Mil 20: "una gracia de Dios, una bendición". Reconoció que aunque están preparados para estas emergencias, los nervios siempre están presentes, pero la vocación y el entrenamiento hacen que todo salga redondo.
Este episodio en Valle Grande dejó claro lo siguiente: la policía no solo protege, sino que también acompaña a la vida desde su primer llanto. Y esa madrugada, con mucha dedicación y oficio, dos oficiales se volvieron héroes de guantes blancos y corazón grande, regalándole a una familia un recuerdo imborrable.