Viernes 13: ritualitos caseros para espantar las malas ondas
Se vienen las recetas fáciles para limpiar energías y relajarse en este día de supersticiones que mueve a muchos a hacer sus propios rituales.
El famoso viernes 13 no es solo una fecha que hace temblar a algunos, sino que se transforma en una ocasión ideal para quienes creen en la limpieza energética. Porque más allá del mito de la mala suerte, esta jornada es perfecta para prender algún ritualillo que corte con la envidia y despeje el mal ánimo que genera esa misma expectativa.
Una forma tradicional para limpiar la casa es con un vasito de vidrio, unas buenas cucharadas de sal gruesa, vinagre blanco y agua mineral. La fórmula es simple: se llena un tercio del vaso con sal, se vuelca vinagre hasta cubrirla y después se completa con agua. La mezcla se ubica detrás de la puerta principal o en el rincón más cargado y se deja ahí todo el día.
Cuando cae la noche, se debe tirar todo por el inodoro y lavar bien el recipiente. Si la mezcla se pone turbia o se forman cristales arriba, la tradición dice que algo negativo quedó atrapado en ese agua. Claro que todo depende de la sensibilidad de cada uno, pero sirve como un gesto simbólico para revitalizar el ambiente.
Para quienes prefieren algo más ritual, está el truquito de la vela blanca. Hay que untarla con azúcar desde su base hasta la mecha, y al prenderla, quedarse mirando la llama unos minutos mientras se repite tres veces: "Soy dueño de mi destino; la suerte es mi aliada y la luz mi escudo". Esto sería para limpiar la mente y fortalecerse contra las dudas.
El blindaje final llega con la canela: por la mañana, se pone un poquito en la palma derecha, se sopla hacia la puerta visualizando que se van esas incertidumbres y después se frota la canela en las manos. Para redondear la jornada, se escribe en un papel de seda "abierto a la abundancia", que se guarda en el zapato derecho y ¡listo para enfrentar el día!
Eso sí, nunca está demás recordar manejar con cuidado las velas para evitar accidentes y tener mesura al usar los ingredientes para no ensuciar de más. Estos pequeños rituales, más allá de ser formas simbólicas, ayudan a recuperar el control y a apaciguar esa ansiedad que a veces nos juega una mala pasada en el temido viernes 13.