Narcotest a funcionarios: ¿qué efectos tienen las drogas y cuánto duran en el cuerpo?
En Salta pusieron en marcha el narcotest para funcionarios públicos y ya se armó lío. Andrés Manini, del Centro por la Vida, detalla cómo actúan las drogas en el organismo, cuánto tiempo quedan marcadas y abre la charla para San Juan: ¿se viene este control acá también?
La novedad en Salta de aplicar el narcotest a funcionarios públicos sacudió la escena y tiene a todos mirando con atención. ¿Qué pasa cuando quien maneja las riendas anda consumiendo sustancias que afectan la cabeza? ¿Es una cuestión ética, una exigencia de la ley o un asunto de salud para todos? Y claro, ¿San Juan se sumará con esta movida?
Andrés Manini, capo del Centro por la Vida, charló en Amanecidos por AM1020 y tiró buena data sobre el asunto: las drogas psicotrópicas y el alcohol pegan de una buena forma y rápido en el cerebro. "El consumo temprano modifica la neuroplasticidad y la tolerancia del organismo. Si una persona inicia consumo antes de los 18 años, las neuronas se adaptan a esos tóxicos y después será más difícil controlar ese hábito", explicó.
Respecto a lo que queda en el cuerpo, el especialista aclaró que sustancias como la marihuana pueden detectarse en la orina hasta una semana si se consume de vez en cuando, pero en quienes fuman seguido puede estar hasta 30 o 90 días. Otras drogas como la cocaína, el éxtasis o las benzodiazepinas también dejan huella por días, dependiendo del tipo de test usado —ya sea orina, sangre o saliva.
Ahora, esta medida pune la discusión acá en San Juan: ¿iremos por el mismo camino y se harán controles a los funcionarios provinciales o municipales? ¿Habrá tests sorpresa? ¿Se ampliará a profesiones como choferes, docentes o policías? Y sin pelos en la lengua, ¿qué dicen los sindicatos y empresarios de todo esto?
Para Manini, que los controles sean sin aviso podrían ser clave para bajarle el volumen al consumo, aunque admitió que arrastran temas legales y de privacidad que necesitan pulirse. "Hay situaciones particulares como el coqueo —muy habitual en conductores de larga distancia en el norte— que pueden dar resultados positivos, aunque no se trate de sustancias de alto impacto", contó.
También puso el foco en el uso de psicofármacos sin receta. "Si un paciente tiene una prescripción médica, corresponde evaluarlo. El problema es cuando no hay control ni motivo clínico", destacó.
Cuando toca hablar de recuperación, reveló que menos del 25% de quienes comienzan tratamiento logran mantenerse un año sin consumir, un número que va en línea con lo que pasa en otros lados. "Esto demuestra que no alcanza sólo con reglas duras, sino que hay que poner pilas en la educación, la prevención y facilitar tratamientos que realmente sirvan", concluyó.
La experiencia salteña no es sólo un tema para allá; en San Juan ya se están escuchando preguntas que zumban fuerte: ¿Nos vamos a sumar a este tipo de controles? ¿Incluiremos a roles con impacto directo en terceros, como maestros o choferes? ¿O armaremos un marco legal claro junto a sindicatos y cámaras empresarias?
El debate sigue tomando vuelo, y está claro que interpela a dirigentes, organizaciones y a toda la sociedad sobre dónde poner el límite entre lo privado y la responsabilidad pública.