Después de una maratón infernal, el Senado le dio luz verde a la reforma laboral y la pelota pasa a Diputados
Con un pulso caliente, el Senado aprobó la reforma laboral 42 a 30. La calle estalló en bronca y la lucha siguió con piedrazos y bombas molotov. Ahora, la Cámara Baja tomará la posta en medio de chispazos políticos y de protesta.
En una sesión que se extendió hasta las 3:45 de la mañana, el Senado le dio el visto bueno a la esperada reforma laboral con 42 votos a favor y 30 en contra, marcando una jornada donde no faltaron los cruces picantes en el recinto ni altercados afuera del Congreso.
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, defendió la norma con énfasis asegurando que "es una ley trascendente" que moderniza el sistema laboral y apuesta al empleo formal, mientras que desde el oficialismo remarcaron que este paso es clave para ponerle más pilas a la economía y achicar los juicios eternos.
En cambio, el kirchnerismo no se guardó nada: lanzaron críticas durísimas y apuntaron que la reforma es una "quita de derechos". En medio de discursos encendidos, varios opositores advirtieron que se retroceden garantías históricas y pidieron mayor debate.
Pero no todo quedó adentro: en las calles cercanas, la bronca explotó con manifestantes que arrojaron bombas molotov y destrozaron veredas, lo que derivó en forcejeos con la Policía y un operativo serio para controlar el descontrol.
Ahora con la media sanción en la Cámara Alta, la reforma laboral enfrenta un escenario aún más picante en Diputados, donde el oficialismo cuenta con la primera minoría y ya se pronostican nuevos capítulos de tensión política y social a la vuelta de la esquina.