El Gobierno mete mano fina y define los cambios clave para la reforma laboral que se viene mañana
La nueva norma pone un tope a los aportes en las paritarias y deja claro que los beneficios por ser gremialista quedan afuera de la restricción.
El Ejecutivo sacó la lapicera y tras negociaciones intensas aceptó que los "aportes y contribuciones previstos en las Convenciones Colectivas de Trabajo, cualquiera sea su denominación u objeto, a favor de asociaciones de trabajadores, que sean válidas para afiliados o no afiliados comprendidos en el ámbito de la convención, no podrán superar el DOS POR CIENTO (2%) de las remuneraciones de los laburantes".
Pero ojo, se excluyen "las cláusulas que acuerden otros beneficios en función de la afiliación a la asociación profesional de trabajadores que suscribió el convenio colectivo", dejando en claro que los derechos gremiales se mantienen intactos.
Para rematar, y mirando bien a los empleadores, el artículo aclara que desde el 1 de enero de 2028 los aportes o contribuciones patronales en las Convenciones Colectivas, ya sean para cámaras, asociaciones o agrupaciones vinculadas con empleadores, pasarán a ser estrictamente voluntarios para el patrón. No se podrá obligar a poner guita con cláusulas convencionales ni forzar a los que no son socios o asociados de estas entidades a tirar dólares para arriba.