Diego Spagnuolo y otros 18 pillos procesados por la causa de coimas en la Agencia de Discapacidad
El juez Sebastián Casanello mandó al frente al ex jefe de la ANDIS y a un grupo de cómplices por una trama de corrupción que jodió al Estado y a la gente con discapacidad.
Diego Spagnuolo, el ex mandamás de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), quedó procesado este lunes por encabezar una asociación ilícita que funcionaba como una jauría de negociados y sobornos, todo bajo la lupa del juez federal Sebastián Casanello. No andaba solo, claro, porque lo acompañan Daniel Garbellini, su número dos, y otros personajes ligados a droguerías como Miguel Calvete y Pablo Atchabahian.
En total, 19 personas fueron señaladas y embargadas por montos que los dejan con las manos atadas, pero Spagnuolo lidera con un embargo que supera los 202 millones de pesos. Entre los procesados están ex funcionarios de la ANDIS y empresarios privados que tejieron una red para sacar tajada de la misma Agencia que debería cuidar a las personas con discapacidad.
El juez Casanello no se guardó nada y explicó que en los primeros meses de la gestión de Javier Milei se armó un lío tremendo: "un entramado de corrupción institucional que tuvo su núcleo en el funcionamiento irregular de la Agencia Nacional de Discapacidad". Según su fallo, este grupo mezcla "operadores externos y funcionarios que ocupaban los cargos de máxima autoridad actuando en forma mancomunada en contra del interés general y a favor de negocios privados ilícitos".
En claro, la ANDIS se transformó en un atajo para llenarse los bolsillos, dejando de lado su misión fundamental: proteger y cuidar a quienes más lo necesitan. Además, Casanello dejó la puerta abierta para seguir escarbando porque sospecha que la movida es mucho más grande y compleja de lo que se conoce hasta ahora. Como dijo, "existen indicios de que el grupo habría extendido la lógica de intermediación, privilegios y sobreprecios hacia otras áreas y actores" dentro de la Agencia.
Los negocios, las sumas involucradas y la impunidad con la que actuaban, incluso ignorando las quejas de quienes quedaron fuera de esta mafia, muestran que la cosa no está clausurada y que podrían venir más sorpresas con otros grados de complicidad.