¡Qué quilombo! Mujer termina tras las rejas por un lío con cuchillo, plata y cachetazos
Un episodio de terror en plena Capital terminó con una mujer presa por amenazar con un cuchillo y hacer una transferencia millonaria sin permiso. La pelea involucró un forcejeo, agresiones y la intervención inmediata de la Policía.
En el amanecer del 3 de febrero, la Capital se despertó con un escándalo que tuvo de todo: cuchillos, plata por montones y un enfrentamiento que hizo intervenir a la policía. La movida arrancó cerca de la medianoche, cuando el 911 reportó a una mujer que estaba atacando a un hombre en la esquina de calles Entre Ríos y Chile.
Al llegar, los policías encontraron a un señor de 30 años, boliviano, que estaba reteniendo a la mujer. Él contó que momentos antes, por Avenida Rawson y General Paz, había levantado a esa chica que trabaja como prostituta. La negociación venía dulce, hasta que surgió el detalle de la plata: el hombre no tenía efectivo y propuso pasar la cuota por mercado pago, pero el celu andaba muerto.
Así que fueron al kiosco cerca de la Terminal de Ómnibus para cargar el teléfono. Cuando la mujer quiso la plata, el tipo le pasó el teléfono para que ponga el alias, pero en un ratito la situación se puso tensa: ella sin permiso le hizo dos transferencias, que sumaron la friolera de $800.000. Estallaron las puteadas y la discusión adentro del auto, que estaba cajoneado en la lateral de la Circunvalación.
La muchacha bajó del vehículo y se mandó a la fuga hacia un descampado, donde sacó un cuchillo que tenía guardado en la cartera y amagó con usarlo. El hombre no se quedó quieto, la alcanzó en la intersección de Chile y Entre Ríos, y ahí empezó la pelea mano a mano. Según él, la mina le metió una patada fulera en los huevos, le dejó marcas en brazos y cuello, y hasta le rompió la remera, hasta que la policía se metió en la escena.
El caso fue tomado por el fiscal Carlos Rodríguez, con la ayuda del doctor Eduardo García Thomas. Tras un juicio abreviado que no tuvo vueltas, la mujer fue sentenciada a un mes de prisión efectiva, con la prisión preventiva vigente ya que fue declarada reincidente. La causa gira en torno a los cargos de amenazas y lesiones leves, cerrando así un capítulo que tuvo todos los condimentos de una novela policial bien sanjuanina.