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Judicial

Qué ocurre cuando no se cumple con la cuota alimentaria: lo que establece la ley

La jueza Marianela López tiró toda la posta sobre cómo se calcula la cuota alimentaria, la responsabilidad real de los padres y qué pasa si alguno no pone un peso en el plato. Acá te contamos cómo actúa la Justicia desde el primer mes de falta de pago.

Qué ocurre cuando no se cumple con la cuota alimentaria: lo que establece la ley

La contundente voz de Marianela López, jueza del Primer Juzgado de Familia, dejó en claro las reglas del juego cuando hablamos de la cuota alimentaria en San Juan. En una charla bien clara con Radio Mil20, explicó los deberes de los padres que no comparten techo con sus pibes y cómo se calcula el dinero que deben pasar para mantenerlos.

El Código Civil y Comercial junto con el Código Procesal de Familia no dejan lugar a dudas: los dos padres cargan con la responsabilidad de cuidar y mantener a los chicos, más allá de con quién estén viviendo. El tema se complica a la hora de ponerle un número a la cuota y definir cómo se paga.

Cuando el que debe pasar la plata está en relación de dependencia, la cosa suele ser más sencilla: se arma un porcentaje del sueldo que se descuenta directo por planilla. Para definir ese porcentaje, la Justicia no la tira al voleo: mira las necesidades del pibe, el nivel de vida que tenía antes, cuánto se gasta en escuela, comida, viajes, y también quién se encarga del día a día, porque cuidar a los pibes es un laburo que tiene su valor económico.

"Ese trabajo de cuidado integra la cuota", remarcó López, dejando en claro que no es solo plata, sino también tiempo y dedicación lo que se debe valorar.

Respecto a los números, no hay una fórmula mágica ni tabla fija. Cada historia se analiza sola, pensando en lo que requiere el pibe y lo que puede dar el papá o la mamá. Generalmente, el monto ronda entre el 25 y 30% del sueldo, pero puede subir si las necesidades son más grandes.

La cosa se pone jodida cuando el obligado no tiene un sueldo en blanco. Ahí la Justicia pone ojito: revisa cómo vive, qué gastos tiene, qué bienes posee y hasta si participa en negocios o hace changas privadas. Con toda esa data arma un monto que puede ir desde el salario mínimo vital y móvil o según el índice de crianza.

Y ojo, porque no es que hay que esperar meses para mover el ventilador: "El incumplimiento existe desde el primer mes en que no se paga", advirtió López. Los nenes y nenas no esperan, comen todos los días y necesitan todo el tiempo. Por eso, apenas falta el pago, el adulto que se encarga del cuidado debe denunciar para que la Justicia active la maquinaria.

Las sanciones acá son de las bravas: desde anotarte en el registro de morosos, no poder renovar la licencia de conducir, hasta restricciones para entrar a ciertos boliches o salir del país o la provincia. En los casos más pesados, pueden haber embargos o incluso arrestos por no cumplir con la asistencia familiar.

Acá no se salva nadie: si el papá o la mamá hace la vista gorda, los abuelos también pueden terminar respondiendo. Una medida más para proteger el derecho de los chicos y chicas.

López no se guardó nada y reconoció que la morosidad es alta, sobre todo cuando no hay un laburo formal que permita hacer el descuento automático. También advirtió que muchos acuerdos a dedo terminan en quilombo si no se formalizan como corresponde.

"Las herramientas existen, pero es fundamental instar la acción judicial, pedir las medidas y acompañar las pruebas para que la Justicia pueda actuar", cerró la jueza con un llamado a no dejar pasar estas cosas y defender siempre lo que necesitan los pibes.

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