Quiso morfar pa"l lado y casi le sacan la lengua en una pelea de familia en Santa Lucía
Un albañil que chambaba con su tío y primo terminó hospitalizado tras una brutal golpiza en una obra. La bronca acumulada explotó, dejando al tipo con heridas graves y una odisea judicial incomprensible.
Rubén Orlando Vea, de 34 pirulos, laburante de la construcción, se encontró con una historia de película que no olvidará más. Todo pasó en una obra situada cerca de la plaza central de Santa Lucía, donde venía currando con su familia solo hace un mes.
La tensión venía cocinándose a fuego lento: entre maltratos y reproches, la bronca fue subiendo y nadie se imaginaba lo que iba a suceder. El día fatídico, al llegar al laburo, fue emboscado por su propio tío y primo que no quisieron saber nada y lo atacaron a piñas. Según cuentan los testigos, entre el forcejeo y los golpes, terminó cayendo al piso y se mordió la lengua tan fuerte que casi le arranca un pedazo.
Para colmo, ni un alma se movió para darle una mano. Sangrando y con serias dificultades para hablar, el albañil agarró su bicimoto y pedaleó hasta el Hospital Guillermo Rawson para pedir auxilio. Los médicos lo atendieron de urgencia y con destreza salvaron la lengua con cerca de diez puntadas.
Del lado policial hay más misterio: la familia intentó denunciar el hecho en la Comisaría 5ta, pero les hicieron la gamba y les dijeron que la denuncia la tenía que hacer Rubén en persona delante de la UFI CAVIG. ¿Y cómo iba a hacerlo si estaba internado y sin poder hablar? Pura burocracia insensible.
Mientras tanto, los agresores se rajaron de la obra sin dar ni una explicación ni pedir perdón. La familia sigue bregando para que se investigue esta salvajada y que paguen por semejante atrocidad. El caso sigue abierto y las heridas no solo son físicas: la violencia familiar dejó una marca muy profunda en Santa Lucía y en Rubén.