Entró a un grito y la hizo mierda en Rivadavia, pero zafó con débiles medidas
Un hombre irrumpió violentamente en una casa de Rivadavia donde vivía una mujer con sus chicos. La Justicia le dictó una suspensión de juicio a prueba con trabajos comunitarios y una multa simbólica, mientras la víctima sigue cuidándose de sus pasos.
El 24 de enero de 2026, al fogoneado barrio Sierras de Márquezado de Rivadavia le tocó una escena para no olvidar en la fría mañana. González Ismael Alberto decidió entrar por la fuerza en una casa de la calle República del Líbano, manzana L, casa 14, rompiendo la puerta lateral de madera sin ningún tipo de respeto, cuando adentro estaba una mujer con sus hijos menores.
La escena preocupó tanto que la moradora no dudó en pegar el grito al cielo y llamar al 911 mientras pedía ayuda a los vecinos. Por suerte, un hombre del barrio hizo justicia por mano propia al entrar por la misma puerta rota y propinarle una paliza fenomenal al intruso, dejándolo tirado en el pasto, casi sin poder moverse.
Cuando los patrulleros del Comando Radioeléctrico Oeste finalmente llegaron, se encontraron con González lastimado de gravedad: traumatismo en tibia y peroné, y un golpe fuerte en la cabeza que ameritó su traslado urgente al Hospital Dr. Guillermo Rawson.
La fiscal Dra. Yanina Galante tomó cartas en el asunto y abrió un expediente por amenazas, violación de domicilio y daños. Sin embargo, la resolución judicial fue más light de lo esperado: una suspensión de juicio a prueba por un año que incluye pagar una multa simbólica de 5.000 pesos, hacer 30 horas de trabajo comunitario en seis meses y mantener distancia de la víctima.
La damnificada deberá seguir cuidándose, porque aunque González haya quedado internado y con un expediente en curso, el justiceo está atado a que el acusado cumpla lo impuesto, o la causa volverá a abrirse. Mientras tanto, el hombre que defendió al vecindario sigue en el anonimato, con la Policía buscándolo sin resultados hasta hoy.