Una familia en vilo: ¿perderán su techo en el B° Sierras de Marquesado?
Tras nueve meses de ponerle el cuerpo a una casa hecha un desastre, los Díaz enfrentan un desalojo que los podría dejar en la calle. Manifiestan su preocupación por sus pibes y claman por una solución.
En el corazón del barrio Sierras de Marquesado, en Rivadavia, la familia Díaz atraviesa un tormento de aquellos. Después de casi un año viviendo en una vivienda abandonada y en ruinas, ahora se ven cara a cara con un desalojo que les pone en jaque su techo y la tranquilidad de sus hijos.
El patriarca, Emanuel Díaz, comerciante ambulante y papá de familia, le contó a TELESOL sus dramas: "Yo no tengo donde vivir y no era lo que yo quería para mi hijo". Si uno piensa en cómo arrancaron, la cosa pinta aún más dura: "Esta casa era un aguantadero. Yo cuando entré había fuego, había camas y baños llenos de sangre", contó sin vueltas.
La casa que tienen por calle Pellegrini daba lástima: sin puertas, sin ventanas y ni hablar del tanque de agua. Apenas cuatro paredes y un techo los separaban del destino. Pero los Díaz, a fuerza de ganas y sudor, fueron levantando la morada con sus manos.
Emanuel subrayó con orgullo: "Todo lo que tiene se lo he hecho yo, de a poco, con esfuerzo", reforzando que la meta era darle una vida digna a sus chicos. Y cuando parecía que el viento cambiaba, llegó el golpe duro: una carta del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) los tenía al borde del llanto con la noticia del desalojo.
"Me dieron un papel de desalojo y me mató… yo no soy de llorar, pero a veces uno se quiebra", confesó con el alma en un hilo. Más allá de su propio destino, lo que más lo pone al límite es el porvenir de sus pibes: "Yo puedo dormir en la calle, mi señora también, pero mis hijos no. No quiero que queden en la calle", aseguró.
Curiosamente, en medio de tanta turbulencia, la dueña original del inmueble apareció una vez y nunca objetó que la familia habitara la propiedad, aunque luego se ausentó sin dar señales.
El drama sigue: mañana deberán enfrentarse a la audiencia en el IPV y temen que la policía intervenga para sacarles de su casa.
Emanuel no pide caridad: "Lo único que les pido es que me den la casa nada más. Yo quiero pagar impuestos, la luz, todo como cualquier persona". Una súplica que busca conservar lo que construyeron con el alma y que tiene a todo Sierras de Marquesado pendientes de su historia.