Perrhijos y familias multiespecie: un lazo cada vez más fuerte en los hogares sanjuaninos
Una veterinaria con experiencia señala que muchas parejas prefieren tener mascotas antes que hijos y que los animales hoy en día son parte esencial de la familia, con vínculos cada vez más profundos.
La baja natalidad en Argentina ya tiene su reflejo en la manera en que las familias se arman y crecen. Paola Appollonio, veterinaria con más de 25 años de mochila, asegura que "muchas parejas prefieren tener un perro antes que hijos" y que esa unión con las mascotas es más marcada en "mujeres que están solas". "Veo a muchas que tienen gatos tratados casi como sus hijos, y también perros pequeñitos, como caniches o salchichas", comentó.
Este fenómeno llevó a bautizar a las mascotas como "perrhijos", y no es raro notar cómo la oferta para estos campeones incluye ropa, juguetes y hasta mantitas exclusivas para dormir acompañando a sus dueños. Joaquín, un joven de San Juan, contó entre risas: "Cuando voy a casa de mi vieja, le digo a mi perrita que vamos de visita a la abuela". Esa familiaridad se siente en cada rincón y despierta sonrisas en el barrio.
Las "familias multiespecie" son una realidad palpable: hay bodas que incluyen a la mascota en la ceremonia y vacaciones pensadas para que perros y gatos puedan viajar con sus dueños. Esta tendencia redefine el afecto y los cuidados, adaptándose a la actualidad.
Sobre la alimentación, Appollonio explicó que prefiere la comida natural, señalando que "los gatos sufren problemas uretrales por el alimento y el estrés". Sin embargo aclaró que el balanceado facilita la vida diaria debido a los horarios apretados y la rutina. Además, puso en claro que "el perro es omnívoro, y el gato, más carnívoro", por lo que cada dieta debe ser cuidadosa para evitar enfermedades futuras.
En cuanto al momento más duro, el de la despedida, la veterinaria aseguró que "uno nunca está preparado para la muerte" de un peludo y que el golpe depende si fue por accidente o causas naturales. También comentó que tras la pérdida, "hay gente que al principio dice ‘nunca más’, pero al tiempo vuelve a adoptar", porque el vacío en la casa es imposible de llenar.