Zonda no da tregua: vecinos claman por soluciones mientras el agua sigue haciendo estragos
Después del último temporal, las familias de Zonda luchan contra casas inundadas y pérdidas materiales, mientras piden a gritos obras que frenen el desastre que se repite hace años sin respuesta.
En Zonda, el panorama después de la tormenta sigue siendo desolador. Casas anegadas, barro acumulado y pérdidas que hacen que los vecinos levanten la voz una y otra vez frente a la falta de medidas preventivas. Así lo contó María Angélica Keib, una vecina que sabe muy bien lo que significa perder todo de un día para el otro.
"El panorama es muy doloroso, está todo devastado. Son años de trabajo, sacrificio y esfuerzo que en cuestión de minutos se pierden", confesó la mujer, describiendo cómo el agua y el barro arruinaron no solo su casa sino también la de muchos de sus vecinos. Es que el problema no es nuevo, y el reclamo por obras que frenen esta situación es moneda corriente.
Keib recordó que hace casi un año presentó un pedido en el Departamento de Hidráulica para que limpien y drenen el lecho del río Blanco, que pasa a escasos 50 metros de su vivienda, además de mantener los canales y levantar algún tipo de defensa para que el agua no vuelva a arrasar con todo. También reiteró el pedido en abril de 2025 ante las autoridades provinciales, aunque todo quedó en la nada.
La vecina contó que si bien en un momento hubo una intervención con maquinaria, fue insuficiente. "Vinieron un par de días, hicieron algo y se fueron. Nos dijeron que había pocas máquinas en toda la provincia y que estaban destinadas a otras zonas", relató con la frustración a cuestas.
Con las lluvias recientes, la historia se volvió a repetir. Un mes y medio antes del último temporal, María Angélica ya había advertido: "Les dije que esto iba a pasar, que el Puente Blanco se iba a cortar y que no íbamos a poder salir de Zonda porque también se llenan los badenes hacia Ullum. Me respondieron que eso jamás iba a suceder y que me quedara tranquila". Pero la realidad fue otra.
El viernes por la noche el agua desbordó nuevamente, y las pérdidas fueron inevitables. Entre ellas, la pileta que la mujer había pagado con esfuerzo se llenó de barro en minutos, inutilizable para siempre. "Hay gente que perdió mucho más, animales, casas enteras, pero esto también duele porque es fruto de años de esfuerzo", expresó con tristeza.
Tras el desastre, la búsqueda de ayuda no fue fácil. La Municipalidad y el área de Hidráulica no contaban con los recursos para asistirlos. "Me dijeron que no tenían los medios, que las máquinas dependen del área central. Yo solo pregunté si se había cumplido o no lo que advertí en la nota. Nadie me respondió", lamentó.
La solidaridad entre vecinos hizo la diferencia. Organizados, se pusieron al hombro la emergencia para ayudar a quienes más lo necesitaban. Pero el reclamo por una respuesta concreta sigue firme. "Esto no es nuevo, ya pasó algo similar en 2007. Hay zonas de cultivo que quedan arruinadas por la greda y esa tierra no se recupera fácilmente. Por eso insistimos en que durante el resto del año se hagan obras de defensa", sostuvo Keib, con la esperanza y el cansancio a flor de piel.