Argentina da pelea en la tormenta mundial: semana financiera positiva pese a tensiones globales
El economista sanjuanino Eduardo Coria Lahoz revela que, en medio de un escenario internacional tenso, Argentina logró subirse al podio financiero con más reservas, mejor riesgo país y un mercado que da señales de vida, aunque la inflación y la economía siguen siendo un hueso duro de roer.
Según el balance del economista Eduardo Coria Lahoz, a pesar de que el mundo anda revuelto con líos geopolíticos, nuestra Argentina cerró la tercera semana de enero con un mango en el bolsillo que hizo ruido. Mientras las potencias bailan con sus problemas, acá se vio un salto en las reservas del Banco Central, una baja en el riesgo país y un clima más piola para los activos locales, aunque no todo es color de rosa porque la inflación y la recuperación económica siguen dando pelea.
Por el lado global, el show lo armó el mismísimo Donald Trump durante el Foro Económico Mundial en Davos, donde sus amenazas de aranceles y cambios en acuerdos sacudieron fuerte los mercados. Pero ojo, que al cierre de la semana, un acuerdo con la OTAN sobre Groenlandia puso un poco de paños fríos y el tablero financiero se recuperó justo a tiempo.
El informe también señala que la Reserva Federal de Estados Unidos sigue bajo el ojo de la tormenta, con presiones políticas que generan incertidumbre y hacen que los inversores busquen refugio en el oro y la plata, que tocaron máximos históricos ante el miedo a una guerra comercial más dura.
En este contexto complicado, Argentina se movió con maña: el Banco Central estuvo comprando divisas por catorce ruedas consecutivas y acumuló más de 900 millones de dólares. Además, el agro exportó un promedio de 100 millones diarios en los últimos diez días, lo más alto desde fines de 2025. Aunque el dólar oficial bajó un 1,5% semanal, la estrategia del Central y la mejora en la liquidez ayudaron a mantener la calma en la plaza financiera.
No faltó el guiño internacional: el Fondo Monetario Internacional destacó que la acumulación de reservas avanza a buen ritmo y valoró el programa económico argentino. Para cerrar el 2025 con broche de oro, el superávit comercial de diciembre estuvo cerca de los 1.900 millones de dólares, dejando un saldo positivo para el país.
Pero como decía la abuela, ’no todo lo que brilla es oro’: la inflación sigue firme y no cede como se esperaba, con un índice minorista en diciembre que superó pronósticos y una desaceleración del núcleo inflacionario lenta, complicando el terreno para la deuda en pesos pero impulsando a los instrumentos ajustados por CER.
La actividad económica viene con altibajos: el EMAE de noviembre mostró una caída leve, marcando un freno después de varios meses al alza. Mientras la intermediación financiera y la agricultura tiran para arriba, la industria y el comercio no logran despegar del todo.
En el mercado de capitales, el Tesoro festejó un alto rollover en su última licitación, aunque la liquidez sigue ajustada. Por suerte, el riesgo país se hundió hasta 526 puntos, el nivel más bajo desde 2018, lo que le dio aire a las acciones locales y a las que cotizan en Wall Street, que subieron con ganas gracias a la confianza renovada en los activos emergentes.
Para los días que vienen, Coria Lahoz avisó que los bancos grandes del mundo cambiaron el chip y ahora ponen la lupa en cómo moverse dentro del mercado local de pesos y no tanto en si el plan económico va a funcionar o no. Los puntos fuertes para bancar esta etapa son la acumulación de reservas, el orden fiscal y la estabilidad cambiaria, aunque los desafíos de fondo, como la inflación y el acceso al financiamiento externo, siguen dando vueltas.
En resumen, frente a un panorama mundial que no da respiro, Argentina mostró que puede darle batalla y cerrar la semana con buenas señales que los mercados empiezan a reconocer, aunque todavía falta asegurarse un camino firme para una recuperación sin sobresaltos.