Trágico final de un pibe de San Andrés de Giles: le dieron ibuprofeno y lo mandaron a casa antes de descubrir el hantavirus
Rodrigo Morinigo, un chico de 14 años, falleció tras una serie de errores en la atención médica del hospital municipal. Sus padres denuncian que no le hicieron los estudios necesarios cuando llegó con fiebre alta.
La historia de Rodrigo Morinigo, un adolescente de 14 años de San Andrés de Giles, se convirtió en un golpe para la salud local y un llamado de atención a cómo se manejan los cuadros febriles en algunos hospitales. El joven llegó al hospital municipal con fiebre y, según contó su papá, fue atendido "así nomás", le dieron ibuprofeno y lo enviaron a casa sin hacerle ningún estudio adicional.
El drama arrancó el jueves 25 de diciembre, cuando Rodrigo empezó a tener fiebre. A pesar de la temperatura que no aflojaba, el primer turno médico apenas lo revisó por encima y le atribuyó el malestar a un simple cuadro viral. No se pidió ni un análisis de sangre ni una radiografía, nada que permitiera detectar a tiempo la gravedad del cuadro.
La cosa se empezó a poner fea y la familia volvió al hospital el 31 de diciembre, ya con Rodrigo con 40 grados de fiebre y totalmente agotado. Ahí una médica que conocía a la familia ordenó estudios y lo dejaron en observación con suero, sospechando enfermedades graves como dengue hemorrágico. Pero el calvario continuó: lo alojaron en una sala sin aire acondicionado en medio de un calor terrible y le negaron un ventilador. "Le dijeron a mi señora que lo refrescara con una ducha. Mientras lo bañaba, se desmayó", contó David Morinigo con bronca y tristeza.
Fue recién en terapia intensiva donde por fin surgió la sospecha de hantavirus, que nunca contemplaron en un principio. Rodrigo fue derivado al Hospital Interzonal General de Agudos "San José" de Pergamino donde confirmaron el diagnóstico, aunque él ya estaba muy comprometido. Murió en la madrugada del 3 de enero.
La familia no oculta su desazón y reclama explicaciones: "Ahí hicieron todo lo posible para salvarlo. Así tendría que haber sido desde el principio", dijo David. Mientras aún solicita acceso a la historia clínica del pibe, su grito es claro: "No puede haber otro Rodrigo".