Iglesia se lamenta tras el castigo del granizo: cultivos hechos trizas y angustia en las familias
Una tormenta con granizo arrasó con los frutales y sembradíos de Iglesia, dejando tras de sí pérdidas enormes para productores y trabajadores rurales.
Una tarde negra vivió el departamento Iglesia cuando la tormenta con granizo cayó sin piedad, destrozando plantaciones de manzanas, duraznos, cebollas y semillas que llevaban todo un año de esfuerzo. Aunque el Servicio Meteorológico Nacional había anticipado la amenaza con una alerta amarilla, nada frenó el desastre que se vino sobre la tierra sanjuanina.
Productores y jornaleros mostraron imágenes que hablan por sí solas: cultivos destruidos hasta la raíz, dejando una herida profunda en la economía local y en el corazón de quienes viven del trabajo de sus manos. Las cebollas, uno de los orgullos de la zona, vieron cómo sus hojas fueron dañadas; si están por cosecharse, esas heridas abren la puerta a hongos y bacterias que arruinan los bulbos sin remedio.
Las semillas, que son muy delicadas, se perdieron en cuestión de segundos, y los frutales, como las manzanas y duraznos, no solo sufrieron la pérdida de la producción del año, sino que las lesiones en la madera repercutirán en las próximas dos o tres temporadas. Todo esto significa también que cientos de trabajadores no tendrán jornales, frenando la cosecha y poniendo en jaque la economía de numerosas familias que dependen de la tierra para vivir dignamente.
Por ahora, las cuentas no cierran y las pérdidas no tienen un número exacto, pero la desolación que quedó es un claro indicio de que la recuperación será un camino largo y lleno de desafíos para la gente de Iglesia.