¡Ojo al piojo! ANMAT le paró la pelota a un acondicionador trucho de la marca Curl Girl
Un acondicionador llamado Blonde Curls fue sacado de las góndolas porque tenía sustancias prohibidas y otra serie de irregularidades que ponen en jaque la salud de quienes lo usen.
La ANMAT no se anduvo con chiquitas y sacó del mercado un acondicionador para el pelo por varias macanas: ni registro en serio, ni etiquetas con vencimiento y encima con ingredientes que no deben estar ni en pintura. La medida quedó firmada en la disposición 28/2026 y fue oficializada en el Boletín Oficial.
El producto en cuestión es el "Blonde Curls – Moisturizing Silver Conditioner", perteneciente a la marca Curl Girl. Lo que se prohibió fue su venta, distribución y publicidad a lo largo y ancho del país, incluso en las ventas online, porque no es cualquier cosita: es tremendo problema sanitario.
El número de legajo que aparece en el envase apunta al Laboratorio Luís Norberto Jara, facultado para hacer cosméticos, pero ellos negaron haber fabricado unidades sin lote ni fecha de caducidad. Según aclararon, sólo tienen un lote, el DC394, que vence en noviembre de 2024.
La ANMAT también descubrió que el acondicionador no estaba inscripto ante la autoridad sanitaria cuando se vendía, lo que es una falta grave. La firma titular, Ukiyo S.R.L., fue llamada a dar explicaciones pero hasta ahora ni una palabra.
Sin números de lote ni fechas de vencimiento, el producto no puede garantizar seguridad ni calidad, y eso para ANMAT es inadmisible. Por eso se dio aviso a los controles provinciales para que no quede ni un frasco suelto por ahí.
La historia se empezó a desenredar tras una denuncia por sospechas de calidad y la inspección mostró que el lote que sí existe tenía ingredientes prohibidísimos: azul de metileno y violeta de genciana, directamente prohibidos por la disposición N° 6433/2015 para cosméticos.
Desde el organismo sanitario le avisaron a la gente que ni se les ocurra usar ese producto y que cualquier problema que sufran, lo informen en los canales oficiales de Cosmetovigilancia. Así, que ya saben, cheres: mucho cuidado con lo que ponen en la cabeza.