Estalló el escándalo en Branka Motors: allanamiento tras denuncias de motos que no llegan
La Justicia intervino en la concesionaria ubicada en Avenida Rioja y 25 de Mayo, tras múltiples reclamos de clientes que ya abonaron sus motos y siguen esperando.
La tremenda historia de la concesionaria Branka Motors volvió a sacudir la ciudad este miércoles cuando oficiales y fiscales irrumpieron en el local de Avenida Rioja y 25 de Mayo. La movida fue encabezada por el ayudante fiscal Santiago Bruno y contó con la presencia de varios clientes que ya llevan meses esperando que les entreguen las motos que pagaron.
Desde la UFI de Delitos Informáticos y Estafas están investigando una seguidilla de denuncias donde los compradores aseguran que recibieron demoras que no se bancan, aunque las motocicletas supuestamente ya estaban pagas y bajo contrato. Varios testigos relatan que los plazos que prometía el local se iban estirando sin excusas válidas y, para colmo, el stock parecía más una "versión local del mito".
El allanamiento apuntó a secuestrar papeles, contratos y cualquier material que pueda probar si hubo un plan para estafar con entrega y plata de por medio. Esta subida de temperatura en el conflicto tuvo su punto culminante el lunes, cuando un grupo de veinte personas se plantó frente al comercio haciendo ruido y con algo de bronca. Un empleado intentó poner calma explicando la situación, pero no faltaron algunos empujones y gritos.
Lo que atrajo a tantos a Branka Motors eran sus precios por demás tentadores: motos de 110cc a $1.200.000, cuando en otros lados andan por encima de los dos palos. Eso hizo que muchos pusieran la guita confiando en la promesa de entrega rápida, pero los bolsillos se quedaron vacíos y las cajas, echen un vistazo, llenas de motos que no se movían.
En respuesta, la concesionaria difundió un comunicado aclarando que sigue abierta y está tratando cada caso "de forma individual", aunque suspenderá temporalmente las ventas hasta que la Justicia termine de tirar del hilo. También pidió que la gente mande un poco de paciencia mientras las cosas se ordenan.
Así las cosas, la causa sigue andando y no se descarta que haya más movimientos judiciales en los próximos días. Mientras tanto, decenas de compradores siguen ahí, cruzando los dedos para que, al fin, la moto que pagaron termine en sus manos.