¡Se armó el lío! Ya son 20 los que acusan a concesionaria de motos por estafa en Capital
En menos de un día, se presentaron 20 denuncias contra Branka Motors por demoras y presuntas estafas. La Justicia sospecha que hay muchos más damnificados y la causa sigue abierta sin detenidos.
Branka Motors, la concesionaria de motos situada en avenida Rioja y 25 de Mayo, está en la mira de la Justicia tras un aluvión de denuncias. En menos de 24 horas, recibieron 20 informes oficiales acusando a la empresa de estafa y falta de entrega de vehículos, todas tramitaron en la UFI de Delitos Informáticos y Estafas. Desde el Ministerio Público, se especula que la cantidad de perjudicados es mucho mayor de la que se conoce hasta ahora.
El fiscal Guillermo Heredia confirmó que apenas superó el mediodía del lunes, arrancaron a llegar las denuncias junto con papeles que prueban el calvario de los clientes, y que este martes por la mañana ya había gente haciendo cola para contar su historia en Tribunales. La mayoría de las quejas giran en torno a las exageradas demoras en la entrega de motos, que exceden cualquier plazo estipulado en los contratos firmados.
La bronca explotó el lunes con una protesta caldeada frente a la concesionaria, donde un grupo de al menos veinte personas se hizo presente con gritos y reclamos, y hasta un empleado fue agredido cuando quiso responder. En paralelo, un episodio insólito dio que hablar: un hombre de 48 años fue aprehendido por intentar llevarse una Keller Cronos 110 cc azul que le había vendido la firma pero cuya entrega se demoraba sin explicaciones. Presentó un contrato de compra-venta y afirmó que se la terminó tomando por sus propias manos. Terminó acusado por hurto en grado de tentativa, aunque la causa se zanjó con una sanción leve y tareas comunitarias.
El engaño tenía su encanto para cualquier aficionado: los precios eran super tentadores, hasta la mitad que en otras agencias. Por ejemplo, motos 110 cc ofrecidas a 1.200.000 pesos cuando en otros lados el precio saltaba a 2.000.000. Sin embargo, por más plata al contado que llevaran los clientes, los vendedores siempre encontraban alguna excusa: "Debemos chequear el stock", decían, mientras las motos estaban bien a la vista en el salón. Voces del sector comentan que este modus operandi ya era conocido y despertaba suspicacias por lo barato y la falta de entrega real de los vehículos.
Desde Branka Motors prometían entregas en un plazo entre 15 y 20 días, pero lo cierto es que la mayoría nunca vio su moto y quedaron dando vueltas, con excusas y esperas eternas, dejando a los compradores en un laberinto sin salida.