Suben las tasas de plazo fijo en medio de un baile con la emisión y el consumo estancado
El economista Gustavo Ruiz Botella advierte que el desafío del Gobierno es que los pesos que está emitiendo no disparen la inflación y no detengan la recuperación económica.
El tema de las tasas de interés en los plazos fijos volvió a poner sobre la mesa el debate del rumbo económico nacional. Para varios ahorristas parece una buena nueva, pero el análisis de Gustavo Ruiz Botella pinta un panorama con más dudas que certezas. En charla con Zonda Diario, el economista confesó que el aumento tiene a más de uno desconcertado, porque no está claro el motivo real detrás de esta movida.
"La pregunta clave es cuál es la causa por la que suben las tasas", dijo tajante, y ahí puso la mira en la compra de dólares que está haciendo el Banco Central. Nada menos que unos 700 millones de dólares en lo que va de enero, una operación que no es igual a la de siempre cuando compra el Tesoro ya que, en este caso, sí genera más pesos en la calle.
Explicó que mientras el Tesoro trabaja con su superávit, es dinero que ya venía de adentro, el Banco Central para comprar esos dólares emite nuevos pesos. Eso, para Ruiz Botella, es la llave de todo este enredo: más pesos en la economía si no encuentran dónde ir, terminan alimentando la fogata de la inflación.
Recordó también que antes había una herramienta, las Leliq, que servía para sacar esos pesos de circulación porque los bancos podían prestar esos billetes al Banco Central y ganar una buena tasa. Pero esa guía ya no está vigente, las Leliq desaparecieron y nadie sabe bien qué harán con esa plata ahora que les prometen subir las tasas de plazo fijo.
"¿Van a prestarle al sector privado?", se preguntó. Y no se mostró muy convencido, porque las tasas siguen siendo bastante altas para que un empresario decida endeudarse: "Si un banco paga un 30%, para ser rentable debe prestar casi al 50%. Eso es un costo que se descarga en los precios, es decir, más inflación".
Además, reconoce que estos números generan una caída en las ventas y hunden todavía más al consumo, que anda bastante flojito por estos días. Ruiz Botella fue claro: si no hay un mecanismo para sacar esos pesos que se emiten, la inflación va a seguir su curso, aunque parte de ese dinero también se use para consumir.
Como escapatoria, mencionó que el Tesoro podría usar el superávit y devolverle plata al Banco Central, amortiguando la emisión que se hizo para comprar esos dólares. Otra opción sugerida es que el Gobierno mismo compre esos dólares al Banco Central para pagar sus cuentas, algo que no está confirmado y genera incertidumbre en el mercado.
Respecto al nivel actual de las tasas, aclaró que son más bajas que las de meses atrás —antes habían tocado el 40%, 60% y hasta 100%— pero siguen altas para impulsar a la producción y al crédito. Para un banco, recapta a un 30% y debería prestar a un 50%, una situación que no da para un crecimiento económico sostenido.
En cuanto a la gestión actual, dijo que "sigue todo bastante parecido" con una recuperación muy lenta, aún con el peso de la inflación por la enorme cantidad de títulos públicos que hay que pagar. El desafío para el Gobierno es que esos pagos no terminen engordando aún más los precios.
Para los ciudadanos, anticipó que 2025 será un año complicado aunque podría empezar a verse una mejora más concreta. Puso énfasis en que sin crédito, sin financiamiento, no hay salida posible para la economía. Si bien señaló que hay avances como la financiación en cuotas para ciertos productos, advirtió que en bienes más caros como autos o casas, el crédito sigue muy limitado.
Sobre la inflación, sostuvo que podría seguir bajando si logran absorber los pesos extras emitidos. Pero aclaró: "Vivimos en Argentina, así que hay que esperar y ver cómo evoluciona todo". La suba en las tasas es apenas un eslabón más dentro de una historia monetaria en la que todavía quedan muchas incógnitas por resolver.