El milagro de Pachaco: la hazaña que estremeció a toda San Juan hace un año
El 18 de enero de 2025, Salvador Daniel Olivares reapareció con vida tras casi dos días desaparecido, luego de ser arrastrado por la corriente en Pachaco. Su historia, que conmovió a la provincia, quedó grabada como un emblema de esperanza y resistencia.
Este domingo 18 de enero se cumple un año de una saga que mantuvo a San Juan en vilo. La historia de Salvador Daniel Olivares, el laburante que fue tragado por la creciente en Pachaco y apareció sano y salvo tras casi dos días desaparecido, se transformó en un verdadero milagro que quedó tatuado en el alma sanjuanina.
Lo que arrancó como una jornada común en su laburo se pasó a dramático. El 16 de enero, Olivares, trabajando para una empresa de seguridad en las instalaciones de EPSE, viajaba con dos compañeros en una camioneta cuando la corriente jugó una mala pasada. En el paso por la quebrada de El Palque, la situación se tornó fatal.
A pesar de los avisos por la crecida y el peligro evidente, el vehículo siguió yendo mientras los laburantes tenían la orden de cumplir. La fuerza del agua volcó el rodado; dos lograron salvarse, pero Salvador fue llevado por la corriente, desapareciendo en la oscuridad.
La noticia desató un operativo a todo trapo: bomberos, policías, grupos especiales, Protección Civil, Gendarmería y Policía Federal se metieron de lleno en la búsqueda. Se visitaron zonas complicadas con drones, perros entrenados y rastrillajes a pie, enfrentando un terreno armado con ramas, piedras y un cauce ancho que dificultaba el avance.
Mientras se tejía esa expectativa desesperante, la familia jugó un papel protagónico. La esposa y los hijos no se movieron de Pachaco, acompañando cada paso y rastrillaje, aferrados con uñas y dientes a la esperanza de volver a ver a Salvador.
El milagro aguardado llegó la mañana del 18: Olivares apareció con vida a unos ocho kilómetros del lugar del percance, consciente y orientado, con heridas que no comprometían su estado.
Se aferró a ramas y troncos, resistiendo furioso la embestida del agua y la intemperie hasta que el destino lo encontró. La noticia recorrió San Juan y todo el país, emocionando a propios y extraños.
El abrazo con su familia fue una escena llena de lágrimas, alivio y la fuerza que tiene el amor cuando parece que todo se pierde. Hoy, a un año, el "milagro de Pachaco" sigue siendo un emblema de resistencia, esperanza y la unidad de una provincia que no claudicó ni por un instante.