¡Alerta roja en Cuyo! Las familias sufren la mayor suba de morosidad y la olla económica amenaza con estallar
El endeudamiento familiar se disparó en la región, con Morosidad en créditos trepando hasta el 8,2%, reflejo claro de salarios que no alcanzan y un consumo que se mantiene a expensas de préstamos y tarjetas.
La situación no da respiro en Cuyo, donde las familias están viendo cómo la deuda se les va de las manos y la mora en préstamos personales y tarjetas se lleva puesto cada vez más presupuesto. Según el Informe de Estabilidad Financiera del BCRA de enero de 2026, mientras a nivel país la morosidad familiar escaló al 7,8% a fines de 2025, en Cuyo este número no solo superó esa cifra sino que llegó al 8,2%, ubicándose como la zona con mayores atrasos bancarios en créditos al consumo.
En provincias como San Juan, Mendoza y San Luis, los bolsillos sienten la presión. El combo de salarios que no dan abasto ante la inflación más un endeudamiento que crece veloz, especialmente en el sector informal y comercio, empieza a pasar factura de lo más dura.
El informe deja en claro que mientras el endeudamiento de las familias ascendió a un ritmo real del 26,1% en seis meses, los ingresos solo subieron un escueto 1,9%. Esto marca una brecha que lleva a atrasos, refinanciaciones y un estrés financiero que preocupa a propios y ajenos.
A nivel empresarial, aunque la morosidad se mantuvo más contenida en un 1,9%, sectores cruciales como la Construcción y el Comercio ya muestran señales de alerta, con incrementos de incumplimientos que podrían complicar la rueda económica. Las provincias con actividades como la minería, vitivinicultura e inmobiliaria ya sienten la desaceleración y la caída en los pagos en cadena empieza a ser notable.
A pesar de este panorama, el Banco Central asegura que el sistema financiero argentino sigue fuerte, con provisiones que cubren el 100,9% de la cartera irregular y un nivel de capitalización cómodo, al 28,7%. Pero no todo queda ahí: desde la mitad de 2025, los bancos endurecieron los requisitos para dar préstamos, afectando sobre todo a familias y pymes, lo que amenaza con enfriar aún más la economía regional.
La región cuyana se convierte así en una especie de termómetro de la crisis financiera que atraviesan los hogares argentinos. El desafío bien claro: hacer que los ingresos vuelvan a crecer para que la deuda deje de ser un búmeran que castiga a diario a más familias.